Tus cuentas antiguas, redes sociales y contraseñas pueden dejar una huella digital que los delincuentes aprovechan para personalizar engaños. Conoce qué datos revisar y qué medidas tomar para reducir el riesgo de ciberestafas.

21 Sep 2026 | 17:09 h
Karla Morales
Tu huella digital no se limita a las fotografías o publicaciones que tienes actualmente en redes sociales. También incluye información que dejaste hace años al registrarte en una aplicación, crear un correo electrónico o utilizar un servicio que ya olvidaste. El problema aparece cuando esos datos, que parecen aislados, terminan relacionados.
Iulian Ionita, Business Development Manager de Bitdefender, compara este proceso con un rompecabezas: diferentes piezas de información pueden reunirse hasta formar un perfil más completo de una persona.
Una cuenta que dejaste de utilizar no necesariamente desaparece. Puede conservar datos de contacto, fotografías, nombres de usuario o credenciales antiguas. Lo mismo puede ocurrir con información publicada en redes sociales. Entre los datos que conviene revisar están:
Por separado, estos elementos pueden parecer poco relevantes. Sin embargo, al combinarse con información obtenida de otras fuentes, pueden ayudar a un delincuente a identificarte y encontrar una forma de acercarse.

La información compartida en redes sociales también forma parte de la huella digital que debe protegerse.
La información recopilada puede servir para hacer que un engaño parezca legítimo. Una de las posibilidades es comprometer la cuenta de un familiar o amigo y utilizarla para contactar a sus conocidos. El mensaje puede incluir una supuesta emergencia y una solicitud de dinero. Al provenir de un perfil conocido, la víctima puede bajar la guardia. Ante una petición inesperada:
Los delincuentes también cuentan con herramientas que pueden facilitar la creación de engaños más personalizados. Con el uso de la inteligencia artificial se han vuelto sumamente complejas y personalizadas, señaló Ionita. Esto significa que ya no basta con desconfiar de mensajes que tengan errores evidentes o parezcan poco profesionales. Una estafa puede utilizar información real sobre una persona para resultar más convincente.
No puedes controlar toda la información que alguna vez circuló sobre ti, pero sí puedes reducir la exposición actual de tus datos.
Ionita advierte que existe un riesgo latente porque la información personal ya está afuera en la red. Por ello, proteger la identidad digital no consiste únicamente en instalar un antivirus. También implica revisar qué datos continúan expuestos y reducir las oportunidades para que sean utilizados en un engaño.
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