La gestión social minera se ha convertido en un componente cada vez más relevante para la continuidad de las operaciones y su relación con los territorios. Los casos de Quellaveco, en Moquegua, y Las Bambas, en Apurímac, muestran cómo dos importantes operaciones del sur del Perú han desarrollado estrategias para responder a escenarios sociales diferentes y fortalecer el relacionamiento con sus comunidades.,Las experiencias fueron presentadas durante el primer Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026), organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP). Representantes de ambas operaciones expusieron los aprendizajes obtenidos frente a situaciones de conflictividad, demandas comunitarias y nuevas expectativas relacionadas con empleo, proveedores y desarrollo territorial.,Quellaveco apuesta por anticipación y diálogo,En el caso de Quellaveco, operación de cobre de Anglo American en Moquegua, la compañía informó que en lo que va de 2026 no ha registrado incidentes sociales que hayan paralizado sus actividades. Magno Quispe, gerente de Gestión Social de Anglo American Quellaveco, explicó que su estrategia se sustenta en la anticipación de riesgos, el diálogo y el seguimiento de compromisos.,“Nuestra área de influencia abarca toda la región de Moquegua, y nuestro modelo se basa en anticipación y gestión colaborativa de riesgos, con foco en empleo y proveedores locales”, señaló Quispe.,Uno de los casos expuestos fue la relación con la comunidad andina FCP. Según la información presentada, en 2008 la empresa adquirió tres hectáreas luego de un proceso de negociación y estableció compromisos relacionados con infraestructura y capacitación. Una década después, el crecimiento de la comunidad estuvo acompañado por nuevas demandas, lo que llevó a retomar las negociaciones.,La respuesta, según explicó Quispe, fue desarrollar un diálogo bilateral sustentado en principios como cumplimiento de compromisos, participación en usos y costumbres, generación de valor compartido, transparencia y diálogo horizontal. De acuerdo con lo expuesto durante GESS 2026, este proceso ha contribuido a mantener una década sin bloqueos vinculados con esta relación comunitaria.,The Copper Mark incorpora otro componente a la operación,A la estrategia social se suma un reconocimiento internacional obtenido recientemente por Quellaveco. En julio de 2026, la operación recibió The Copper Mark, certificación vinculada con prácticas de producción responsable en la industria del cobre.,De acuerdo con la información presentada, el reconocimiento incorpora aspectos relacionados con trazabilidad y cadena de custodia, además de criterios ambientales, sociales y de gobernanza. Su obtención agrega así otra dimensión a la discusión sobre sostenibilidad minera, que actualmente comprende tanto el desempeño de las operaciones como la relación que mantienen con sus áreas de influencia.,El caso muestra que la gestión social ya no se limita a responder cuando aparece una controversia. La identificación anticipada de riesgos, el cumplimiento de acuerdos y la generación de oportunidades económicas locales empiezan a formar parte de estrategias más amplias para construir relaciones de largo plazo.,Las Bambas transforma su estrategia tras años de bloqueos,La experiencia de Las Bambas presenta un escenario distinto. Según Jimmy Venero, superintendente de Estrategia e Integración de la operación de MMG en Cotabambas, entre 2018 y 2022 la empresa enfrentó un promedio de 100 días de bloqueos al año. En 2022, una paralización de dos meses redujo su producción a la mitad, de acuerdo con la información expuesta durante el encuentro.,Ese escenario llevó a la compañía a replantear su modelo de gestión social. Tras la crisis de 2022, el relacionamiento con las comunidades dejó de estar concentrado únicamente en las áreas sociales y pasó a involucrar a diferentes unidades de la organización, con el objetivo de mejorar la coordinación y capacidad de respuesta.,Como parte de esta transformación se implementó el modelo Corazón de Bambas, que incorpora relacionamiento multisectorial, desarrollo social y territorial, promoción del empleo y proveedores locales, además de mejoras en procesos internos. Venero también destacó la necesidad de vincular la inversión social con indicadores públicos y fortalecer la participación del Estado.,Las experiencias de Quellaveco y Las Bambas parten de contextos distintos y no constituyen una fórmula única para abordar las relaciones comunitarias. Sin embargo, ambas muestran cómo la gestión social minera está evolucionando hacia modelos que buscan anticipar riesgos, involucrar transversalmente a las organizaciones y conectar la actividad productiva con las necesidades y oportunidades de los territorios.,Conoce más sobre diálogo, comunidades, desarrollo territorial y sostenibilidad en la sección Minería Humana de Acción Minera. Revisa también nuestros contenidos de Impacto Económico e Innovación Minera para seguir las iniciativas y tendencias que están transformando el sector minero peruano.