ana lucia mosquera30 de junio del 2022
Redacción República Sostenible. República Sostenible conversó con la activista y comunicadora Ana Lucía Mosquera Rosado para conocer más detalles del contexto que enfrenta la población afroperuana y de la importancia que tiene abordar este tipo de celebraciones -desde la búsqueda de conciencia y visibilización- en el marco de junio, denominado el Mes de la Cultura Afroperuana.
En primer lugar, hay que recordar el por qué de esta denominación en el mes de junio. Está directamente relacionado con la celebración del Día de la Cultura Afroperuana cada 4 de junio, en honor a Nicomedes Santa Cruz, una de las figuras más resaltantes de la cultura afroperuana. A raíz de esto, la conmemoración empezó a extenderse mediante actividades artísticas, educativas, culturales, etc. Y luego, de manera formal a través del Ministerio de Cultura, que estableció junio como Mes de la Cultura Afroperuana, en el año 2014.
Ana Lucía nos comparte que se tiene la idea de que este mes es un espacio exclusivo para celebrar; sin embargo, menciona que se debe reflexionar y avanzar también en la concientización respecto a cuál es la realidad de la población afroperuana en la sociedad. Y aunque este es un espacio de reconocimiento importante, también debería plantearse cuáles son las problemáticas que enfrentan los afrodescendientes.
Además, comenta que durante todo el mes de actividades, iniciativas y proyectos, el ente que menos ha estado involucrado ha sido la empresa privada: "Sí, vemos cosas interesantes a nivel estatal. El Ministerio de Cultura promueve una serie de actividades y una agenda articulada con otros sectores, como el Ministerio de Educación, entre otros". Agrega que se vincula a junio con el Mes del Orgullo y que muy pocas empresas conocen que también es el Mes de la Cultura Afroperuana.
Con el fin de potenciar la visibilidad que se espera conseguir durante el mes de junio, en el marco de la conmemoración de la cultura afroperuana, conversamos con Ana Lucía acerca de cuál es la situación actual de los afrodescendientes en el territorio nacional. Ella nos comparte que no se cuenta con datos estadísticos acerca de la repercusión de la pandemia en la población por grupos étnicos y que esto representa un grave problema que se viene arrastrando desde antes de la crisis sanitaria.
"En Perú todavía tenemos dificultades complejas con los temas estadísticos. Tenemos una variable étnica que se aplica en los censos y en teoría registros administrativos; sin embargo su aplicación es bien compleja porque todavía no se logra tener un entendimiento cabal de qué implica la variable, por qué la tienen que utilizar y cómo. Eso nos trae un problema luego para tener información estadística sobre en qué lugares se necesita prestar mayor atención, cuáles son las problemáticas que afectan más a las poblaciones afrodescendientes y también, en el contexto de la pandemia, quiénes han sido más afectados y cómo", explicó.
Agregó que pese a no tener datos concretos sobre esto, sí se estima que ha habido una afectación grave en cuanto al empleo y niveles de ingreso. Esto teniendo en cuenta que hay un porcentaje muy grande de población afroperuana que se encuentra dentro del mercado informal o en empleos que no están debidamente regulados y recordando que la pandemia trajo consigo una serie de medidas y restricciones que impedían el libre tránsito. Por otra parte, también menciona se debe considerar que en el ámbito de la salud, los afrodescendientes tienen condiciones o predisposiciones a sufrir enfermedades cardíacas, diabetes, etc.; por lo que una persona afrodescendiente podría haber estado mucho más expuesta al contraer COVID-19.
Finalmente, acerca del panorama general de lo que viven los afrodescendientes, Ana Lucía dice que se suele confundir los pequeños avances con una mejora absoluta y aunque es verdad que ha habido un pequeño progreso en la lucha por la igualdad y la no discriminación, un problema tan grande y de tal magnitud necesita de más accionar para erradicarse.