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Crisis ambiental amenaza supervivencia del pingüino penacho amarilloCrisis ambiental amenaza supervivencia del pingüino penacho amarillo
07 Ene 2026 | 11:00 h

Crisis ambiental amenaza supervivencia del pingüino penacho amarillo

Emergencia. La crisis que sufre el medioambiente, a consecuencia de fenómenos como el calentamiento global, ha puesto en riesgo la supervivencia del conocido pingüino penacho amarillo, que habita Islas Malvinas, en Argentina.

El peligro es palpable debido a que la población de estas aves cayó drásticamente durante el último siglo, confirmaron los especialistas que analizaron las cifras en torno a esta inigualable especie.

La especie registró un descenso alarmante, de 1,5 millones de parejas reproductoras en los años 30 a menos de 300.000 en 1996, según informó Smithsonian Magazine.

En particular, el cambio climático, las tormentas extremas y la escasez de alimento modificaron los patrones de reproducción y supervivencia.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) incluyó a los pingüinos de penacho amarillo como «vulnerables» en 2020.

Con sus cejas amarillas distintivas y un temperamento audaz, estos pingüinos miden entre 45 y 58 centímetros. Son los más pequeños de los pingüinos subantárticos y pesan de 2 a 4 kilogramos, según la época del año.

Estos ejemplares prosperan en aguas frías al norte de la Antártida y anidan en colonias alejadas del mar. Su comportamiento gregario y la habilidad para saltar entre rocas les permite resistir el entorno hostil. Emplean sus garras fuertes para escalar y seleccionan ubicaciones más inaccesibles que otros pingüinos.

“Esta destreza los convirtió en símbolo de resiliencia para las comunidades locales”, afirmó el granjero Adrian Lowe a Smithsonian Magazine.

El calentamiento del océano desplazó las corrientes ricas en nutrientes, lo que dificultó el acceso a krill y peces pequeños. Desde 2005, la región subantártica de las Malvinas absorbió gran parte del exceso de calor atmosférico.

«El suministro de alimento es insuficiente esta temporada», advirtió Petra Quillfeldt, ecóloga de aves marinas de la Universidad de Giessen.

Las hembras, responsables de alimentar a los polluelos, perdieron más peso de lo habitual. Durante la última década, las floraciones tóxicas de algas y tormentas fuertes causaron mortandad masiva. Las tormentas fuera de temporada afectaron la supervivencia de los jóvenes, que perdieron protección antes de desarrollar plumas impermeables.