Brasil construye primer microreactor nuclear para buscar energía limpiaAvances. Brasil inició en diciembre último la construcción de su primer microreactor nuclear, con el objetivo de llevar energía limpia a 30 millones de ciudadanos en comunidades aisladas.
El proyecto marca un hito hacia tecnologías de bajas emisiones. Para su desarrollo fue necesario un financiamiento de 50 millones de reales y la participación de 13 socios institucionales bajo la coordinación de la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN) de dicho país.
Se espera que el prototipo opere a una potencia controlada de 100 vatios con el objetivo inicial de probar parámetros de seguridad y diseño. Tras esto, las autoridades planean validar soluciones tecnológicas para el año 2033.
El microreactor nuclear que construye Brasil permitirá al país desarrollar de forma autónoma la capacidad de fabricar y operar estos módulos compactos. De esta forma, la nación suramericana no deberá dependerá de proveedores extranjeros como lo hace actualmente.
Además, al interiorizar conocimientos críticos sobre ingeniería de diseño y mantenimiento, se refuerza su seguridad eléctrica.
El proyecto del microreactor nuclear reafirma la posición de Brasil como referente científico-tecnológico en el sector energético. A la vez, se aprovecha su dominio integral del ciclo del combustible y el enriquecimiento de uranio.
La construcción de la instalación tiene como objetivo principal alcanzar a comunidades aisladas y regiones de difícil acceso. Entre ellas, se encuentran poblaciones ribereñas, asentamientos en zonas boscosas, municipios con menos de 20.000 habitantes y regiones donde la expansión de líneas de transmisión tradicionales resulta inviable
Así, se estima que el 68% de los municipios brasileños podrían beneficiarse de esta energía limpia.
De esta forma, el microreactor nuclear que construye Brasil impactará positivamente en la vida de millones de personas tradicionalmente desatendidas por el modelo energético convencional.
Entre las aplicaciones previstas se incluyen centros de datos, plataformas petroleras marinas y sectores industriales como la metalurgia y la química. Esta tecnología reemplazará progresivamente el uso de generadores diésel. Estos actualmente generan altos costos logísticos y emisiones contaminantes.
Según las autoridades del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, «tratar la ciencia como motor de la política energética es fundamental para enfrentar los desafíos de la descarbonización y el desarrollo sostenible».
Los beneficios de la alta complejidad tecnológica llegarán directamente a los sectores sociales que más lo necesitan.