Brasil: «Mosquitos vampiro» ahora prefieren la sangre humanaLa comunidad científica internacional entró en alerta debido a la aparición de los denominados “Mosquitos vampiro” en Brasil, vectores que ahora tienen predilección por la sangre humana.
Diversas investigaciones en el gigante sudamericano han documentado una alteración drástica en los hábitos de alimentación de ciertas especies de zancudos, que ahora dejan de lado a sus fuentes tradicionales, como aves y otros animales silvestres.
Este giro en la dieta de los insectos no es un simple cambio de gusto, sino una adaptación evolutiva impulsada por la urbanización descontrolada y la degradación de los ecosistemas naturales.
Al reducirse el hábitat de sus presas habituales, estos mosquitos han «saltado» hacia los asentamientos humanos, convirtiéndose en una presencia constante y agresiva en las zonas periféricas y urbanas de ciudades brasileñas.
Los expertos señalan que los mosquitos vampiro en Brasil —término utilizado para describir su voracidad y el cambio de huésped— se han adaptado con éxito a la vida doméstica. Los factores clave identificados incluyen la eliminación de bosques, que ha erradicado a los animales de los que antes se alimentaban y la alta densidad poblacional, que ofrece una fuente de alimento inagotable y de fácil acceso para las hembras del mosquito, que requieren proteínas de la sangre para la producción de huevos.
Asimismo, estas poblaciones de zancudos han demostrado una capacidad superior para reproducirse en recipientes de agua estancada creados por la actividad humana.
La preocupación principal no radica únicamente en la molestia de las picaduras, sino en el potencial de transmisión de enfermedades. El cambio hacia la hematofagia humana aumenta exponencialmente las probabilidades de que virus zoonóticos (que antes circulaban solo en animales) den el salto a las personas.
Virus como el Zika, el Dengue y la Fiebre Amarilla encuentran en estos insectos un vehículo de propagación mucho más eficiente debido a su nuevo comportamiento.
Los centros de investigación en Brasil, incluyendo instituciones de referencia como la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), mantienen una vigilancia constante sobre las mutaciones genéticas y los patrones de vuelo de estos vectores para anticipar posibles brotes epidémicos.
Ante la agresividad de estos zancudos, las autoridades recomiendan reforzar las barreras físicas en los hogares, el uso de repelentes específicos y, sobre todo, la eliminación de criaderos.