Ecologista obtiene récord Guinness por abrazar árbol 3 díasUna joven activista permaneció tres días completos abrazada a un árbol, con el objetivo de defender la vida y generar conciencia sobre el cuidado del medioambiente.
El sorprendente hecho ocurrió en el condado de Nyeri, en elo centro de Kenia, y ha sido considerado un gesto silencioso, pero que ya captó la atención del planeta. Así, Guinness World Records reconoció una acción que va más allá de la resistencia física. El objetivo fue visibilizar la urgencia de proteger los ecosistemas.
De este modo, el récord se convirtió en una plataforma ambiental que conectó emoción, perseverancia y conciencia climática.
El desafío se desarrolló en una región marcada por bosques y actividad agrícola. Allí, el árbol elegido simbolizó la fragilidad de la naturaleza.
Durante 72 horas continuas, la activista mantuvo el contacto sin interrupciones. Con ello, superó ampliamente su marca previa de 48 horas.
Además, la hazaña duplicó el récord anterior en la categoría, establecido en 2024 por una ambientalista de Uganda.
Truphena Muthoni tiene 22 años y es una joven activista climática de Kenia. Su acción forma parte de la iniciativa “Hug the Earth”.
En su primer intento, el abrazo fue un símbolo íntimo para reconectar a las personas con el planeta. Sin embargo, luego entendió que hacía falta persistencia.
Por eso, decidió repetir el desafío y extenderlo. La constancia se volvió el mensaje central de su protesta ambiental.
El primer récord estuvo acompañado por ayuno y restricción de agua. Con el tiempo, la activista reconoció los riesgos de esa decisión.
Para el segundo intento, modificó su preparación física. Aumentó gradualmente la hidratación y cuidó su resistencia corporal.
Gracias a ese cambio, el desafío fue más llevadero. El mayor obstáculo terminó siendo el sueño y no el cansancio físico.
Además del récord, Muthoni es embajadora de la Campaña de los 15.000 millones de árboles en Kenia. La iniciativa impulsa la restauración forestal.
El país enfrenta procesos de deforestación, sequías recurrentes y presión sobre los recursos naturales. En ese contexto, los árboles son clave. Por lo tanto, el gesto de abrazar un árbol también apunta a reforzar el valor de la reforestación como política ambiental.