Chile tiene la tasa más alta de choques de barco contra ballenasChile concentra el mayor registro mundial de choques letales entre ballenas y embarcaciones, un escenario que se profundizó con el aumento sostenido del tráfico marítimo y que abrió un debate urgente sobre gobernanza ambiental.
La situación compromete no solo a la biodiversidad, sino también a la planificación portuaria y a la política pública. En consecuencia, ciencia y Estado se ven obligados a dialogar con mayor rapidez. Así, las rutas comerciales comienzan a chocar con áreas clave para la vida marina.
Así, en el extremo sur, el Estrecho de Magallanes aparece como uno de los principales focos de las tragedias. Allí, el paso constante de grandes buques coincide con zonas de alimentación de ballenas jorobadas.
Al mismo tiempo, en el norte del país, Mejillones concentra otra área sensible. La presencia de plantas termoeléctricas, un mega puerto y rutas activas cruzan el hábitat de la ballena fin.
Por su parte, la Región de Coquimbo suma complejidad. Las rutas hacia Valparaíso y San Antonio atraviesan espacios de alta presencia de cetáceos.
El posible aumento del tráfico asociado a desarrollos minero-portuarios genera nuevas alertas. Estas iniciativas podrían intensificar la presión sobre áreas de conservación de múltiples usos.
Además, estos espacios albergan colonias de pingüino de Humboldt y otros componentes frágiles del ecosistema. A ello se suma el riesgo de derrames de hidrocarburos. Por lo tanto, cualquier incidente tendría efectos que se propagarían hacia Punta Choros y Chañaral de Aceituno.
El monitoreo científico se volvió clave para dimensionar el problema. A través de fotoidentificación, genética, hidrófonos y marcaje satelital, se reconstruyen rutas migratorias en el Pacífico.
En el Archipiélago Humboldt, los registros acústicos revelan presencia casi permanente de ballena fin. Esto desafía la idea de visitas estacionales y redefine los mapas de riesgo.
Frente a este escenario, Chile comenzó a ensayar medidas de mitigación. Una de las principales es la reducción de velocidad en zonas críticas de navegación. Además, el país avanza en acuerdos con la industria marítima para usar datos científicos en la planificación de rutas más seguras.