Gripe aviar se expande en la Antártida y amenaza a la faunaLa gripe aviar H5N1 se expande con rapidez en la Antártida y amenaza a la fauna local, un hecho que ha encendido las alarmas de especialistas y conservacionistas por sus posibles consecuencias devastadoras.
La enfermedad fue detectada por primera vez en abril de 2024, cuando el científico chileno Víctor Neira y su equipo identificaron cinco animales infectados. Menos de dos años después, el virus se ha expandido completamente en la región, afectando especies nativas a lo largo de casi 1.000 km de costa occidental.
La última expedición científica confirmó casos en una decena de especies, incluyendo cormorán antártico, gaviota dominicana, pingüinos de Adelia y Papúa, además del lobo fino antártico. Aunque se han registrado decenas de animales infectados, el número real de muertes podría ser mucho mayor debido a las limitaciones de exploración en condiciones extremas.
El virus H5N1 es altamente patógeno: puede matar al 90-100% de las aves en apenas uno o dos días. Esto representa una amenaza crítica para especies con poblaciones reducidas, como el cormorán antártico o las skuas, que cuentan con apenas unos 20.000 individuos.
Neira advierte que, si el virus se fortalece, cualquier especie podría pasar a estar en peligro de extinción, dado que la fauna antártica es escasa a nivel mundial y altamente vulnerable.
La expansión en la Antártida se suma a una ola mundial de influenza aviar que, desde 2021, ha afectado a millones de aves y mamíferos en América, Asia y Europa. En Chile, por ejemplo, la gripe aviar mató en 2023 a unos 1.300 pingüinos de Humboldt, cerca del 10% de la población nacional.
El virus también ha comenzado a transmitirse a mamíferos como lobos marinos, vacas y animales de granjas peleteras, aumentando la exposición al ser humano.
La gripe aviar H5N1 representa un alto riesgo de zoonosis. Aunque la transmisión entre personas aún no es eficiente, el contacto directo con aves o mamíferos infectados puede causar desde conjuntivitis, cuadros respiratorios, hasta neumonía, sepsis, insuficiencia respiratoria y convulsiones. Cerca del 50% de los casos confirmados en humanos han resultado mortales, según la OMS.
El mayor peligro es la posibilidad de mutación que permita una transmisión eficiente entre humanos, lo que podría desencadenar una pandemia global.