Animales eran parte del zoológico privado del narcotraficante Pablo Escobar.Enormes animales fueron introducidos hace décadas sin permisos ni evaluaciones y ahora son una plaga que afecta el ecosistema.
Tras años de debate, el Gobierno de Colombia avanzó con una medida clave para enfrentar la expansión de los hipopótamos, una especie introducida que hoy genera impactos ambientales significativos.
El Ministerio de Ambiente de dicho país anunció la implementación de un protocolo de control poblacional que incluye la eutanasia como herramienta de manejo.
Además, la decisión surge luego de múltiples intentos fallidos de trasladar los animales a otros países. Por lo tanto, se busca frenar un crecimiento que amenaza con desbordar los ecosistemas locales.
El protocolo establece procedimientos técnicos para la captura, sedación y aplicación de eutanasia, priorizando criterios de bienestar animal.
Asimismo, las tareas estarán a cargo de las Corporaciones Autónomas Regionales, que recibirán recursos específicos para ejecutar el plan en territorio.
Por otro lado, las acciones comenzarán en zonas críticas como la Isla del Silencio y la Hacienda Nápoles, donde se concentra una alta densidad de individuos.
En consecuencia, se proyecta intervenir alrededor de 80 ejemplares en una primera etapa, con inicio previsto para el segundo semestre de 2026.
La presencia de hipopótamos en Colombia se remonta a más de 40 años, cuando fueron introducidos sin controles adecuados. Sin embargo, la ausencia de medidas sostenidas permitió que la población creciera de manera acelerada. Actualmente, se estiman más de 160 individuos distribuidos en distintas regiones.
Además, estudios científicos advierten que, sin intervención, la cifra podría superar los 1.000 ejemplares hacia 2035, impulsada por un crecimiento exponencial cercano al 10% anual.
En paralelo, los avistamientos en nuevas zonas como Barrancabermeja evidencian la expansión territorial de la especie.
El aumento descontrolado de hipopótamos genera múltiples impactos ecológicos. En primer lugar, estos animales modifican los cuerpos de agua al remover sedimentos y alterar la calidad del agua.
Además, su presencia afecta a especies nativas que compiten por recursos o ven transformado su hábitat. Esto provoca desequilibrios en las cadenas alimentarias.
Por otro lado, la acumulación de desechos orgánicos en ríos y lagunas incrementa la eutrofización, reduciendo el oxígeno disponible y afectando a peces y otros organismos acuáticos.
Asimismo, al no tener depredadores naturales en el país, su población crece sin control, intensificando estos efectos negativos sobre los ecosistemas.
Colombia enfrenta el impacto de una especie invasora con un plan inédito de control de hipopótamos: la eutanasia.
El gobierno colombiano exploró alternativas de traslado a otros países, contactando a siete naciones sin obtener respuestas positivas.
En este sentido, las restricciones internacionales vinculadas a la normativa CITES complican el movimiento de la especie entre territorios.
Además, no basta con la voluntad de zoológicos o santuarios, ya que se requiere la aprobación de los gobiernos receptores. Como resultado, la falta de acuerdos limitó esta opción. Por ello, el país optó por una estrategia interna que permita actuar con mayor rapidez frente al problema.
Más allá del impacto ecológico, la expansión de los hipopótamos también genera riesgos para las comunidades locales. Se registraron incidentes con personas y daños en actividades productivas.
En consecuencia, el control de la especie se vuelve una prioridad tanto ambiental como social. Sin embargo, el desafío radica en equilibrar las decisiones con criterios éticos y científicos.
Al mismo tiempo, este caso pone en evidencia los efectos de introducir especies exóticas sin planificación a largo plazo.
En definitiva, la situación de los hipopótamos en Colombia refleja la complejidad de gestionar ecosistemas alterados y la urgencia de tomar medidas sostenidas para proteger la biodiversidad.
La medida de la eutanasia fue tomada tras el fracaso de otros métodos de control, como el traslado de los paquidermos a países como México, Filipinas, Perú, India y Sudáfrica, después de que sus gobiernos no emitieran los permisos CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre) necesarios para completar la gestión.
La ministra Vélez explicó que los hipopótamos colombianos tienen una “pobreza genética” debido a la endogamia, lo que ha ocasionado “daños genéticos que ya son visibles” en algunos ejemplares y que limitan su reintroducción.
“Aunque ha habido conversaciones con países como Sudáfrica, no están particularmente interesados en recibir nuestros especímenes toda vez que vienen con presuntos daños genéticos por el número tan reducido de individuos con los cuales se formó esta población”, explicó Vélez.
El Gobierno declaró haber realizado gestiones diplomáticas con al menos siete países receptores durante los últimos seis meses, sin tener ninguna respuesta. “Ese silencio administrativo nos indica que no hay interés en recibir a los individuos”, añadió la ministra de Ambiente.