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La desalación y el reúso de agua como claves para la sostenibilidad en PerúLa desalación y el reúso de agua como claves para la sostenibilidad en Perú

La desalación y el reúso de agua como claves para la sostenibilidad en Perú

Durante el Summit ALADYR Perú 2026, los directores de la Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua, Juan Camezzana y Patricio Mártiz, destacaron la urgencia de adoptar fuentes de agua no convencionales. El calentamiento global y la alteración de las lluvias exigen repensar la gestión hídrica e integrar la sostenibilidad en el núcleo de las estrategias corporativas y gubernamentales para hacer frente al cambio climático.

Juan Camezzana subrayó que el desarrollo económico histórico ha generado externalidades negativas que se manifiestan con fuerza a través del estrés hídrico. Esta nueva realidad climática amenaza la disponibilidad y previsibilidad de los recursos convencionales, lo que obliga a las industrias a mirar hacia la desalación y el reúso de agua como alternativas vitales para garantizar su supervivencia operativa.

Para Camezzana, el verdadero compromiso corporativo se evidencia únicamente cuando la sostenibilidad impacta las finanzas de la empresa. Esto ocurre cuando las áreas ambientales reportan directamente a los directorios, los indicadores hídricos se evalúan con el mismo rigor que los ingresos y las inversiones se justifican al calcular el altísimo costo de paralizar operaciones por falta de agua, tal como sucede en Chile, donde la nueva minería depende casi exclusivamente del agua de mar.

Por su parte, Patricio Mártiz analizó el sector con su Modelo de las Tres Fuerzas y comparó el desarrollo industrial con el funcionamiento de un restaurante. Según este enfoque teórico, la viabilidad de la desalación depende del equilibrio entre la Tecnología, que funciona como la receta que expande lo posible; la Energía, que representa los insumos para materializar la idea; y la Regulación, que actúa como los permisos que limitan y enmarcan el negocio.

Al aplicar este modelo a la realidad peruana, Mártiz diagnosticó que, si bien la tecnología de desalación ya está madura y democratizada a nivel global, su despliegue local aún enfrenta limitaciones. Esto se debe principalmente al bajo nivel de operación actual en el país y a la escasez de actores corporativos consolidados en el mercado nacional.

En cuanto al factor energético, el Perú presenta una ventaja competitiva con costos marginales razonablemente bajos, impulsados por la matriz hídrica y de energías renovables. Sin embargo, Mártiz advirtió que el sector debe superar obstáculos estructurales importantes, como la volatilidad asociada al ciclo hidrológico y las deficiencias actuales en las líneas de transmisión eléctrica.

El mayor desafío para el país radica en el ámbito regulatorio, caracterizado por una alta dispersión que llega a involucrar hasta ocho entidades distintas en el otorgamiento de permisos. A diferencia de otros mercados de la región, el Perú aún carece de normativas internas estandarizadas para procesos críticos como la descarga de salmuera, lo que deja las decisiones al criterio individual del evaluador y genera incertidumbre jurídica para los inversionistas.

Finalmente, los expositores concluyeron que la ciencia, la ingeniería y los cambios de hábitos ciudadanos son las mejores herramientas de adaptación frente a la crisis. El gran reto de ALADYR hacia el futuro es consolidar un sistema de conocimiento compartido que permita estandarizar criterios normativos y técnicos en toda Latinoamérica, con lo que se garantizará un crecimiento ordenado de la industria y la seguridad hídrica de la región.