IA e innovación

Ley de IA en Perú: cinco claves para empresas

El reglamento peruano de inteligencia artificial establece obligaciones y plazos de adecuación. Conoce cinco aspectos sobre datos, seguridad y supervisión humana.

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Ley de IA en Perú: cinco claves para empresas
Empresas peruanas revisan controles para utilizar inteligencia artificial responsablemente.

La regulación de la inteligencia artificial en el Perú ha entrado en una nueva etapa. El 10 de septiembre de 2026 se cumplió el primer plazo de adecuación previsto para determinados usos empresariales de esta tecnología en sectores como salud, educación, justicia, seguridad, economía y finanzas.

El reglamento de la Ley N.° 31814, aprobado mediante el Decreto Supremo N.° 115-2025-PCM, establece disposiciones para promover el uso responsable de la inteligencia artificial (IA), proteger los derechos de las personas y prevenir riesgos asociados a los sistemas que utilizan esta tecnología.

Su aplicación contempla un cronograma progresivo para el sector privado. Después de la primera etapa de 2026, están previstos plazos para actividades vinculadas con transporte, comercio y trabajo en septiembre de 2027; producción, agricultura, energía y minería en 2028; y otros usos en 2029.

No obstante, las empresas deben revisar las disposiciones aplicables a su actividad, tamaño y tipo de sistema, ya que el reglamento también contempla tratamientos y plazos diferenciados para determinados negocios, incluidas micro y pequeñas empresas y emprendimientos innovadores.

En este contexto, Mariana Rubio Ames, Business Development Manager de Bluetab Perú, señala que las organizaciones necesitan identificar las herramientas de inteligencia artificial que utilizan y conocer qué información procesan antes de ampliar su implementación.

¿Qué exige la regulación de inteligencia artificial en Perú?

El reglamento contempla responsabilidades relacionadas con seguridad, privacidad, transparencia y supervisión humana. Sin embargo, las obligaciones no son idénticas para todas las empresas ni para todos los sistemas de IA.

La clasificación de riesgo resulta fundamental. Las aplicaciones que pueden afectar derechos, seguridad o decisiones relevantes para las personas requieren especial atención y, cuando corresponde, controles específicos.

En determinados sistemas de alto riesgo, la normativa contempla mantener registros actualizados sobre su funcionamiento, fuentes de datos, lógica algorítmica e impactos sociales y éticos esperados.

Por ello, antes de implementar nuevas soluciones, las organizaciones deben determinar qué disposiciones les corresponden y qué mecanismos necesitan para gestionar sus riesgos.

Cinco aspectos que las empresas deben revisar al utilizar IA

Más allá de las obligaciones específicas del reglamento, existen prácticas que pueden ayudar a las empresas peruanas a utilizar inteligencia artificial de manera más segura y responsable.

1. Identificar los sistemas de inteligencia artificial. El primer paso es conocer qué herramientas utiliza la organización, en qué procesos intervienen y qué decisiones pueden verse influenciadas por sus resultados. Este diagnóstico permite identificar aplicaciones que requieren mayor supervisión.

2. Proteger la calidad y privacidad de los datos. Las empresas deben revisar el origen, la pertinencia y las condiciones de uso de la información que alimenta sus sistemas. Cuando se procesan datos personales, es necesario considerar las obligaciones de protección de datos y aplicar medidas de seguridad adecuadas.

3. Mantener supervisión humana. En actividades como la evaluación de créditos, la selección de personal o la atención de salud, las decisiones automatizadas pueden tener consecuencias importantes. Contar con personas capacitadas para revisar resultados e intervenir cuando sea necesario ayuda a prevenir errores y posibles sesgos.

4. Establecer políticas internas para el uso de IA. Los colaboradores necesitan conocer qué herramientas están autorizadas y qué información pueden compartir. Introducir documentos confidenciales o datos personales en plataformas externas sin evaluar sus condiciones de seguridad puede exponer información de la empresa y sus clientes.

5. Documentar y monitorear los sistemas. Registrar los procesos, fuentes de información, riesgos identificados y medidas de control facilita la revisión del funcionamiento de las herramientas. En los casos de alto riesgo previstos por el reglamento, algunas de estas actividades también forman parte de obligaciones específicas.

Estas medidas permiten abordar la adopción de inteligencia artificial como un proceso que requiere planificación y seguimiento, no únicamente la contratación de nuevas aplicaciones.

¿Cómo pueden prepararse las empresas en los próximos 90 días?

Rubio Ames propone que las organizaciones establezcan una hoja de ruta inicial para revisar sus prácticas de inteligencia artificial.

Durante los primeros 30 días, las empresas pueden identificar las herramientas utilizadas, sus responsables y los tipos de información que procesan. También resulta conveniente determinar si alguna aplicación interviene en decisiones que puedan afectar a trabajadores, clientes u otras personas.

En los siguientes 30 días, pueden evaluar los riesgos asociados a esos sistemas y revisar sus políticas de seguridad, privacidad y acceso a la información.

Finalmente, durante el tercer mes, pueden definir responsables de supervisión, capacitar a los colaboradores y establecer procedimientos para reportar errores o incidentes. Este periodo de 90 días constituye una recomendación de preparación empresarial, no un nuevo plazo legal establecido por el reglamento.

La especialista también destaca la importancia del gobierno de datos, entendido como el conjunto de responsabilidades y criterios que permiten administrar la información durante su recopilación, almacenamiento, procesamiento y utilización.

Una gestión adecuada de los datos puede contribuir a mejorar la confiabilidad de los resultados y reducir riesgos operativos, especialmente cuando las empresas utilizan inteligencia artificial para automatizar procesos o apoyar decisiones.

La implementación progresiva de la regulación plantea así un desafío para las organizaciones peruanas: aprovechar las oportunidades de la IA sin descuidar la seguridad, la transparencia y los derechos de las personas.

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