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Gunther Merzthal

Soy un ciudadano que está convencido que desde donde estemos podemos ser grandes agentes de cambio, en mi caso apuesto por un desarrollo económico que sea respetuoso con el ambiente, con nuestra diversidad cultural y en el que todas y todos prosperemos en igualdad.

Bad Bunny llenó estadios; la educación ambiental no llegó al conciertoBad Bunny llenó estadios; la educación ambiental no llegó al concierto
02 Feb 2026 | 07:00 h
Gunther Merzthal

Bad Bunny llenó estadios; la educación ambiental no llegó al concierto

La humanidad enfrenta hoy una triple crisis planetaria ambiental sin precedentes: la pérdida acelerada de biodiversidad, la contaminación ambiental en todas sus formas y el cambio climático. Estas tres dimensiones no actúan de manera aislada; se refuerzan mutuamente y afectan de forma directa la salud, la economía y la calidad de vida de las personas. Frente a este escenario, la educación ambiental se posiciona como una de las herramientas más estratégicas y estructurales para generar cambios sostenibles en el tiempo.

La educación ambiental no produce resultados inmediatos ni visibles de un día para otro. Se trata de un proceso cultural y social de largo plazo, orientado a transformar conocimientos, actitudes y comportamientos. Por ello, requiere políticas públicas continuas, coherentes y articuladas, tanto desde el Ministerio del Ambiente como desde el Ministerio de Educación.

Mientras el sector ambiental aporta los contenidos técnicos, la evidencia científica y los objetivos de sostenibilidad, el sector educativo cumple un rol central al integrar estos enfoques en los currículos, en la formación docente y en los procesos pedagógicos. Sin esta coordinación intersectorial, los esfuerzos quedan fragmentados y su impacto se diluye.

Educación ambiental formal y no formal: escuelas, barrios y espacios públicos

La educación ambiental debe fortalecerse desde la educación formal, incorporándose de manera transversal en las escuelas, no solo como contenidos teóricos, sino mediante prácticas concretas: reciclaje, ahorro de agua y energía, cuidado de la biodiversidad local y adaptación al cambio climático.

Sin embargo, limitarla al ámbito escolar es insuficiente. La educación ambiental también debe estar presente en los barrios, espacios públicos, mercados, eventos culturales, deportivos y actividades masivas. Las campañas comunitarias, talleres vecinales, intervenciones urbanas y señalización educativa permiten reforzar mensajes y llegar a públicos diversos, incluyendo adultos que ya no están en el sistema educativo formal.

La clave está en entender la educación ambiental como un proceso continuo a lo largo de toda la vida, que se refuerza en distintos contextos y momentos.

Informar y motivar no es suficiente: se requiere infraestructura y acciones concretas

La educación ambiental va más allá de la sensibilización. Si bien es fundamental informar y motivar a la ciudadanía, no se puede exigir comportamientos responsables si no existen las condiciones materiales para hacerlos posibles.

Un ejemplo ilustrativo se observa en los eventos masivos realizados en el Perú, como los recientes conciertos de Bad Bunny, que congregaron a decenas de miles de personas por fecha. Tras estos eventos, las zonas aledañas quedaron cubiertas de residuos sólidos, evidenciando dos problemas centrales: una cultura ambiental aún incipiente y la insuficiente infraestructura y equipamiento, como contenedores diferenciados, puntos de acopio visibles y sistemas adecuados de recolección para actividades de gran escala.

Este tipo de situaciones demuestra que la educación ambiental debe ir acompañada de inversión en equipamiento, señalización, logística y planificación, de modo que los mensajes ambientales puedan traducirse en prácticas concretas.

Corresponsabilidad público-privada

La educación ambiental es una tarea compartida entre el sector público y el sector privado. Desde el Estado, existe la responsabilidad de liderar con políticas claras, marcos normativos, presupuestos específicos y mensajes coherentes en todos los niveles de gobierno, asegurando que la educación ambiental sea continua, articulada y de alcance nacional.

Este liderazgo debe reflejarse tanto en la educación formal y no formal como en los espacios públicos y en las actividades de gran convocatoria. A partir de ello, el sector privado cumple un rol fundamental: las actividades económicas, los servicios y los eventos masivos que organiza generan impactos ambientales que deben ser gestionados de manera responsable. Por esta razón, las empresas deben incorporar la educación ambiental como parte de su modelo de sostenibilidad, informando y educando a sus clientes y consumidores, y facilitando prácticas responsables que permitan reducir impactos y fortalecer una cultura ambiental compartida.

Avances y desafíos del Perú en educación ambiental

En el caso del Perú, se han registrado avances relevantes en el impulso para que los gobiernos locales cuenten con programas de educación, cultura y ciudadanía ambiental (EDUCCA), reconociendo el rol estratégico de los municipios en el trabajo directo con la población. Estas iniciativas han permitido acercar la educación ambiental a los territorios y a la vida cotidiana de las personas.

Sin embargo, persisten desafíos estructurales. Resulta prioritario impulsar la aprobación de una Política Nacional de Educación Ambiental, que permita ordenar, articular y dar sostenibilidad a las acciones actualmente dispersas. Asimismo, es indispensable que a nivel gubernamental se cuente con presupuestos específicos y sostenidos para educación ambiental en todos los niveles de gobierno —nacional, regional y local—, evitando que estas acciones dependan exclusivamente de proyectos temporales o de la voluntad política de turno.

Asimismo, se vuelve fundamental el diseño e implementación de una campaña masiva, sostenida y de alcance nacional de educación ambiental, que refuerce mensajes comunes sobre la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el cambio climático, y promueva cambios concretos de comportamiento en la ciudadanía. Esta campaña debe contar con presupuestos específicos y previsibles, provenientes tanto del sector público como del sector privado, bajo un enfoque de corresponsabilidad.

La educación ambiental es aprender a cuidar la vida, los recursos y el futuro común. Implica respeto, corresponsabilidad y conciencia sobre cómo nuestras decisiones diarias impactan en el entorno y en los demás. El cambio empieza en lo cotidiano, pero se sostiene con una decisión colectiva y permanente.