
Sarajevo es la ciudad con el aire más contaminado del mundoLa ciudad de Sarajevo, en Bosnia-Herzegovina, se convirtió nuevamente en la ciudad con el aire más contaminado del mundo, según la clasificación de IQAir, que cada año analiza el grado de polución en el mundo.
La metrópoli alcanzó un índice de calidad del aire de 462, muy por encima del 232 de Nueva Delhi y el 220 de El Cairo, ambos considerados “muy insalubres”.
La situación obligó a las autoridades a recomendar un confinamiento parcial para los grupos más vulnerables: mujeres embarazadas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias o cardíacas.
Las concentraciones de PM2.5 (partículas en suspensión) en Sarajevo son 60,5 veces superiores al valor de referencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esto provoca una densa niebla tóxica que reduce la visibilidad y aumenta los riesgos sanitarios.
Otras ciudades bosnias como Tuzla, Zenica y Banja Luka también registraron índices insalubres. En invierno, los Balcanes suelen presentar los peores niveles de contaminación de Europa debido al uso intensivo de combustibles fósiles y madera para calefacción, agravado por la ubicación de muchas ciudades en valles rodeados de montañas, lo que dificulta la dispersión de contaminantes.
En Sarajevo, alrededor del 40 % de la polución proviene de chimeneas individuales, ya que unos 43.000 hogares utilizan combustibles sólidos para calefacción. A esto se suman las emisiones del transporte y la industria, que incrementan la presencia de partículas finas y gases tóxicos.
Los alarmantes datos sobre el aire más contaminado en Sarajevo nos muestran la profunda crisis ambiental.
La contaminación del aire urbano representa un grave riesgo sanitario que provoca millones de muertes prematuras cada año. Entre los principales peligros se encuentran las partículas finas (PM2.5 y PM10), que penetran en el sistema respiratorio y circulatorio, causando asma, bronquitis, EPOC, cáncer de pulmón e infartos.
Además, están presentes los óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de nitrógeno (NO₂), derivados del diésel que afectan directamente la función pulmonar.
Asimismo, el ozono troposférico (O₃), irrita vías respiratorias y agrava enfermedades crónicas.
Entre las afecciones a la salud por esta contaminación se encuentran el golpe de calor y problemas respiratorios en combinación con altas temperaturas, enfermedades cardiovasculares como taquicardias, infartos y accidentes cerebrovasculares.
Asimismo, se puede registrar un deterioro cognitivo en adultos y afectación del desarrollo en niños, mortalidad prematura: cerca de 4,2 millones de muertes anuales en el mundo se atribuyen a la mala calidad del aire exterior.
Asimismo, se registran efectos permanentes como el envejecimiento acelerado de los pulmones, reducción de la esperanza de vida y daños en el desarrollo fetal.