
ONU alerta sobre la lluvia tóxica en Medio OrienteLos efectos ambientales del conflicto armado en Medio Oriente comienzan a multiplicarse y a afectar tanto a la población como a los ecosistemas regionales, encendiendo las alertas de lluvias tóxicas, advirtió la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Equipos humanitarios del organismo mundial advirtieron que los ataques contra depósitos de petróleo generaron episodios de contaminación atmosférica severa. En la capital iraní, Teherán, se registró la caída de lo que especialistas describen como “lluvia negra”, un fenómeno asociado a la dispersión de residuos tóxicos en la atmósfera.
Esta situación -advirtieron- ocurre en paralelo con desplazamientos masivos de población y graves interrupciones en las cadenas de suministro humanitario. Además, las autoridades internacionales alertaron que el conflicto puede tener impactos ambientales que se extiendan más allá de las zonas de combate.
Contaminación atmosférica tras los ataques a infraestructuras petroleras
La contaminación surgió luego de ataques contra depósitos de petróleo ubicados en Teherán. Según organismos internacionales, las explosiones liberaron grandes cantidades de hidrocarburos y otros contaminantes en la atmósfera.
Entre las sustancias detectadas se encuentran óxidos de azufre, compuestos de nitrógeno y partículas derivadas del petróleo. Estos contaminantes se dispersan en el aire y pueden regresar al suelo mediante precipitaciones contaminadas.
La Organización Mundial de la Salud advirtió que estos fenómenos representan un riesgo ambiental significativo para la región. Además, informes sobre nuevos ataques contra infraestructuras petroleras en Baréin y Arabia Saudita aumentan la preocupación por una contaminación de alcance regional.
El impacto del conflicto también se refleja en el desplazamiento de cientos de miles de personas en Líbano. En las últimas 24 horas más de 100.000 personas abandonaron sus hogares tras ataques y órdenes de evacuación.
Con ello, el número total de desplazados en el país se acerca a las 700.000 personas. Muchos de ellos buscan refugio en Beirut, la región de Monte Líbano, el norte del país y el Valle de la Bekaa.
La crisis humanitaria se agrava debido a la falta de recursos y a la repetición de desplazamientos en comunidades que ya habían sufrido conflictos anteriores. En numerosos refugios improvisados, familias completas viven en condiciones precarias mientras esperan asistencia internacional.
La llamada lluvia negra o lluvia ácida representa una amenaza directa para la salud humana. Este fenómeno ocurre cuando partículas contaminantes presentes en el aire se mezclan con la humedad atmosférica y regresan a la superficie en forma de precipitaciones.
En el caso de los ataques a instalaciones petroleras, estas lluvias pueden contener hidrocarburos, metales pesados y compuestos químicos irritantes. La exposición a estas sustancias puede provocar irritación en ojos y piel, además de problemas respiratorios.
Asimismo, la inhalación prolongada de contaminantes puede agravar enfermedades pulmonares o cardiovasculares. Otra preocupación es la contaminación del agua y del suelo, ya que los compuestos tóxicos pueden infiltrarse en fuentes de agua potable o afectar cultivos agrícolas.
Por ese motivo, las autoridades sanitarias recomendaron a la población permanecer en interiores y limitar la exposición al aire exterior.