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Calor extremo y sequías serán cinco veces más frecuentes al final del sigloAltas temperaturas afectarían a la población en general.

Calor extremo y sequías serán cinco veces más frecuentes al final del siglo

Fenómeno provocado por el cambio climático amenazan la seguridad alimentaria, la salud humana y el acceso al agua, además de enfatizar la «profunda injusticia climática»

El calor extremo y las sequías serán cinco veces más frecuentes al final del presente siglo si se mantienen las políticas climáticas actuales, señaló un estudio desarrollado por la Universidad Oceánica de China y el Instituto Alfred Wegener, de Alemania.

El impacto del calor extremo y las sequías

El estudio apunta a que el fenómeno afectará gravemente a cerca del 30% de la población y que impactará más a los países tropicales con menos ingresos, los que menos contribuyen al calentamiento global.

La sequía y calor extremo, combinados, amenazan la seguridad alimentaria, la salud humana y el acceso al agua, además de enfatizar la «profunda injusticia climática», ya que los países con menos recursos para adaptarse sufrirán las consecuencias más severas de las emisiones generadas por potencias industriales, señaló la investigación.

Estudio y simulaciones climáticas

El estudio ha observado cómo podrían evolucionar las condiciones hasta finales del siglo y han realizado para ello 152 simulaciones basadas en ocho modelos climáticos, considerando diversos escenarios de crecimiento demográfico y calentamiento global que se describen en el Sexto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

Los investigadores han publicado este martes los resultados de su trabajo en la revista Geophysical Research Letters, de la Unión Geofísica Americana.

Resultados del análisis

El análisis sugiere que cumplir con los acuerdos internacionales de emisiones podría reducir significativamente el número de personas expuestas a estos peligros ambientales, y que las decisiones políticas actuales determinarán la calidad de vida y supervivencia de miles de millones de personas en las próximas décadas.

Los investigadores han subrayado que el calor y la sequía se potencian mutuamente, y en situaciones extremas provocan restricciones de agua e inestabilidad en los precios de los alimentos, además de un mayor riesgo de incendios forestales, pérdidas agrícolas y una mayor mortalidad.

Los investigadores dividieron la superficie terrestre en celdas sobre una cuadrícula y compararon la frecuencia de las olas de calor y las sequías en cada celda, y descubrieron que las áreas terrestres sufrieron aproximadamente cuatro episodios de calor y sequía al año entre 2001 y 2020, lo que representa el doble de la frecuencia que se registraba en el período preindustrial, entre 1850 y 1900.

Y aunque han señalado que cuanto más caótico se vuelve el clima más difícil resulta hacer pronósticos, los científicos han corroborado que en el escenario de crecimiento climático y demográfico más acorde con la trayectoria actual los extremos de calor y sequía se intensificarían para el 28% de la población mundial —casi 2.600 millones de personas— para la década de 2090, y un 6,6% sufrirá ese nivel de exposición en la década de 2030.

A nivel mundial, los extremos de calor y sequía combinados podrían ocurrir casi 10 veces al año en promedio para finales de siglo, con los más largos durando alrededor de 15 días, lo que representa un aumento de 2,4 y 2,7 veces con respecto a las condiciones de los últimos 25 años, respectivamente.

Los investigadores han concluido que son las emisiones humanas de gases de efecto invernadero las que impulsan estos cambios, ya que cuando analizaron simulaciones considerando únicamente fuerzas naturales, no se observaron tendencias significativas en la frecuencia o en la duración de los extremos de calor y sequía.

El caso del Perú

El Perú es uno de los países más vulnerables al cambio climático, a pesar de contribuir con menos del 1% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Esta vulnerabilidad se debe a su variada geografía y a la dependencia de su población de los recursos naturales.

Uno de los efectos más evidentes del cambio climático en el Perú es el retroceso de los glaciares. Desde 1948 hasta 2019, el país ha perdido aproximadamente el 51% de su superficie glaciar. Esta disminución afecta la disponibilidad de agua para consumo humano, agricultura y generación de energía hidroeléctrica.

Además, el cambio climático ha incrementado la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos, como heladas y friajes, que afectan la salud de la población, especialmente en comunidades rurales y de bajos recursos.

En términos económicos, se estima que un aumento de 2°C en la temperatura máxima y un 20% en la variabilidad de las precipitaciones al 2050 podrían generar una pérdida superior al 20% del PBI potencial del país.

La agricultura, sector clave en la economía peruana, también se ve afectada. El cambio climático altera los patrones de lluvia y temperatura, impactando la producción de cultivos y la seguridad alimentaria.

Para enfrentar estos desafíos, el Perú ha implementado políticas de adaptación y mitigación, como el Plan de Acción de Género y Cambio Climático, que busca integrar la perspectiva de género en las estrategias climáticas.

Como se sabe, el cambio climático representa una amenaza significativa para el Perú, afectando su medio ambiente, economía y bienestar social. Es crucial que el país continúe fortaleciendo sus políticas y acciones para mitigar estos impactos y adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.

También han concluido que los países que más emiten no serán los que sufran los mayores impactos, y según la distribución geográfica del riesgo en las simulaciones, las naciones de bajos ingresos cercanas al ecuador y los trópicos experimentarán los extremos de calor y sequía más intensos a pesar de contribuir con muchas menos emisiones que las naciones más ricas.