Pueblos indígenas de Brasil reclaman zonas libres de petróleoComunidades plantean la creación de zonas libres de exploración de petróleo y gas en áreas de alta relevancia ecológica y cultural, y busca un cambio frente a la imparable crisis climática.
Líderes de las comunidades indígenas de Brasil realizaron una protesta y presentaron una propuesta que busca redefinir la estrategia climática global, en tiempos en la que la contaminación por actividades extractivas parece no tener fin, en perjuicio del medio ambiente.
El documento de los pueblos amazónicos fue entregado a autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño. Plantea la creación de zonas libres de exploración de petróleo y gas en áreas de alta relevancia ecológica y cultural. En este sentido, se busca proteger territorios clave para la biodiversidad y la estabilidad climática.
Además, la propuesta se vincula con los debates de la COP 30, donde Brasil impulsa una hoja de ruta para la transición energética. Sin embargo, aún no existe consenso internacional sobre su implementación.
El documento también exige el cese de nuevos proyectos de explotación de combustibles fósiles. A su vez, propone avanzar hacia un acuerdo global que establezca su eliminación progresiva. En consecuencia, los pueblos indígenas plantean que la crisis climática no puede abordarse solo con tecnología. Por el contrario, consideran necesario redefinir la relación entre economía, territorio y derechos.
Asimismo, las comunidades indígenas destacaron que sus territorios cumplen un rol clave en la conservación ambiental. Esto se debe a que presentan menores tasas de deforestación y resguardan ecosistemas estratégicos.
La propuesta se alinea con antecedentes en América Latina. Entre ellos, se destaca la decisión de Ecuador de frenar la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní, una de las áreas más biodiversas del planeta. De este modo, se busca consolidar un modelo que priorice la conservación por sobre la extracción de recursos. En paralelo, se promueve el respeto al derecho a la consulta previa, libre e informada.
Además, el encuentro en Brasilia reunió a cerca de 8.000 representantes de diversas comunidades. Este nivel de participación refleja la magnitud del reclamo y su proyección internacional.
La explotación petrolera genera múltiples impactos ambientales. En primer lugar, implica la deforestación de grandes áreas para instalar infraestructura, lo que provoca pérdida de hábitats y biodiversidad.
Por otro lado, los derrames de crudo contaminan suelos, ríos y océanos. Estas sustancias afectan la flora y fauna, además de comprometer fuentes de agua esenciales para comunidades humanas.
Asimismo, la actividad libera gases de efecto invernadero que intensifican el cambio climático. En consecuencia, se alteran ciclos naturales, se incrementan eventos extremos y se deterioran ecosistemas.
A su vez, la fragmentación del territorio dificulta el desplazamiento de especies. Esto reduce su capacidad de adaptación y aumenta el riesgo de extinción.
Las comunidades indígenas proponen un cambio profundo en el modelo de desarrollo. En lugar de priorizar la extracción, se busca fortalecer la protección de los ecosistemas.
En este contexto, la creación de zonas libres de combustibles fósiles aparece como una herramienta concreta. Además, pone en valor el conocimiento ancestral como aliado en la lucha climática.
En síntesis, la iniciativa abre un debate clave sobre el futuro energético y ambiental. Por lo tanto, su avance podría marcar un punto de inflexión en la protección de la biodiversidad y los territorios.
Desde hace meses, las comunidades indígenas brasileñas alertan sobre la expansión portuaria en ríos que consideran vitales para su modo de vida, una queja que ya expresaron en la conferencia climática COP30 de la ONU en noviembre, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva como anfitrión.
"El gobierno está abriendo nuestros territorios a muchos proyectos (...) para impulsar el agronegocio", dijo a la AFP la líder indígena Auricelia Arapiuns, en un mensaje en video desde la ciudad portuaria amazónica de Santarém, estado de Pará, mismo que acogió la COP30 en Belém.
"Llevamos aquí 14 días, pero esta lucha no empezó ahora. Ocupamos Cargill para llamar la atención y que el gobierno venga con una propuesta".
Unos 700 indígenas de 14 comunidades participaron el miércoles en la manifestación, según la organización Amazon Watch.
Los manifestantes han impedido que los camiones "entren y salgan de la terminal", dijo Cargill en un comunicado enviado a la AFP, y añadió que la empresa no tiene "autoridad ni control" sobre sus reclamos.
La multinacional estadounidense con sede en Minesota cuenta con operaciones de logística agrícola en todo Brasil, donde emplea a unas 11.000 personas.
Los manifestantes exigen la derogación de un decreto firmado por Lula en agosto pasado, que designa los principales ríos amazónicos como prioritarios para la navegación de carga y la expansión de puertos privados.
También reclaman la cancelación de una licitación federal publicada en diciembre, por 74,8 millones de reales (unos 14,2 millones de dólares), para gestionar y dragar el río Tapajós, un importante afluente del Amazonas.
"La infraestructura que llega no es un espacio para nosotros, y nunca lo será: es un proyecto de muerte para matar nuestro río y nuestros lugares sagrados", afirmó la líder indígena Alessandra Korap, del pueblo mundurukú, en un comunicado.
El ministerio de Puertos dijo en enero que el contrato con una empresa para el dragado de mantenimiento era necesario para "incrementar la seguridad de la navegación (...) y garantizar una mayor previsibilidad en las operaciones de transporte de carga y pasajeros".