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Batería basada en agua podría desplazar pilas tradicionales de litioDispositivo revolucionaría el almacenamiento energético de manera masiva.

Batería basada en agua podría desplazar pilas tradicionales de litio

Nueva batería de zinc-ión es más segura y durable, y podría transformar el almacenamiento energético a gran escala

Una nueva batería recargable de zinc-ión basada en agua podría transformar el almacenamiento energético tanto a gran escala como en hogares, señalaron investigadores de la FAMU-FSU College of Engineering, la escuela conjunta de las universidades Florida A&M y Florida State, que llevó a cabo este proyecto revolucionario.

Los especialistas señalaron que este avance propone una alternativa a las baterías de litio convencionales, al combinar mayor seguridad, bajo costo y procesos de fabricación más simples.

Las baterías de litio abundan en el mercado de almacenamiento energético, pero presentan riesgos de sobrecalentamiento, incendios y un impacto ambiental significativo. En contraste, la nueva batería desarrollada por el equipo estadounidense utiliza zinc y agua, lo que reduce los riesgos y facilita el reciclaje y manejo de materiales, precisó la investigación.

Según los resultados publicados en la revista ACS Omega por un equipo de la FAMU-FSU College of Engineering, la batería de zinc-ión basada en agua conserva su capacidad tras más de 900 ciclos de carga y descarga rápida. Esta durabilidad la convierte en una opción atractiva para sistemas de respaldo energético, almacenamiento en la red eléctrica y aplicaciones domésticas.

Petru Andrei, profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computacional y líder del proyecto, afirmó en un comunicado que "el futuro de esta tecnología es el almacenamiento energético seguro y de bajo costo".

Batería basada en agua afronta obstáculos

Las baterías de ión de zinc acuosas (AZIBs) han despertado interés por su menor costo y reducida huella ambiental. Sin embargo, su uso se veía limitado por problemas técnicos, como el crecimiento de dendritas —pequeñas formaciones metálicas que pueden causar cortocircuitos—, procesos de manufactura complejos y limitada estabilidad a largo plazo.

El equipo liderado por Andrei propuso una solución al integrar un electrolito a base de hidrogel y la electrodeposición de dióxido de manganeso. Esta combinación permite formar componentes clave directamente dentro de la celda, evita pasos adicionales y reduce riesgos durante la fabricación.

La utilización de un hidrogel no inflamable estabiliza la batería y bloquea la formación de dendritas. Este hidrogel está compuesto por alcohol polivinílico y nanofibras derivadas de Kevlar, el mismo material empleado en chalecos antibalas, que forman una red resistente y flexible que retiene el electrolito y protege la batería.

Ventajas considerables

A diferencia de las baterías tradicionales, que requieren mezclas de polvos, solventes peligrosos y múltiples etapas de secado, el método desarrollado elimina por completo estos pasos. El proceso, realizado íntegramente en agua, reduce la necesidad de equipamiento especializado y simplifica la supervisión en las líneas de producción.

Según Andrei, "no precisa etapas de mezcla ni secado, encaja naturalmente en las líneas de producción industrial". Esta simplificación acelera la fabricación y disminuye la dependencia de sustancias inflamables o costosos equipos de control.

La estabilidad de la batería tras cientos de ciclos de uso y su seguridad mejorada la posicionan como una opción sólida para sistemas de almacenamiento de energía en red, donde la confiabilidad y el bajo costo son esenciales. Además, la tecnología podría aplicarse en la electrónica flexible y dispositivos médicos portátiles, sectores donde la inflamabilidad de las baterías tradicionales representa un riesgo importante.

Almacenamiento energético más seguro

La batería de zinc-agua representa un paso decisivo hacia un almacenamiento energético más seguro, barato y sostenible. Su fabricación simplificada y su resistencia a los problemas históricos de las baterías de zinc la convierten en una alternativa prometedora para redes eléctricas y aplicaciones médicas.

En paralelo, tecnologías como las baterías de sodio desarrolladas por CATL (Naxtra) y los avances en estado sólido impulsados por inteligencia artificial muestran que el futuro energético será diverso, resiliente y menos dependiente del litio.

La creación de la batería de zinc-agua confirma que la innovación científica puede ofrecer soluciones concretas a los desafíos del almacenamiento energético. Con materiales accesibles, procesos más simples y mayor seguridad, esta tecnología se perfila como una pieza clave en la transición hacia un sistema energético global más sostenible.

Esta nueva batería se suma a un abanico de innovaciones que buscan diversificar el mercado energético, como las baterías de sodio (Na-ion), que son hasta 40% más baratas, ideales para almacenamiento estacionario y vehículos en climas extremos. Además, avanzará en paralelo con las de estado sólido, que presentan mayor seguridad y densidad energética, con proyectos que reducen el uso de litio hasta un 70%.