Miles de hectáreas de bosques serán protegidas en la Amazonía peruana.Comunidad de Madre de Dios conservan más de 10 mil hectáreas de la Amazonía con apoyo del Programa Bosques, del Minam.
El Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático (Programa Bosques) logró que la comunidad nativa Puerto Nuevo, en la región Madre de Dios, mejore la recolección, transporte y comercialización de la producción de castaña, consolidando esta actividad como una fuente clave de ingresos sostenibles para la población.
Gracias a la implementación del plan de negocio con el Programa Bosques, desde fines de 2024 la comunidad, ubicada en el distrito de Las Piedras, provincia de Tambopata, asegura la conservación de más de 10.000 hectáreas de bosque amazónico. Asimismo, logró pasar de recolectar 180 barricas anuales a cerca de 300, reduciendo tiempos y costos de traslado. Cada barrica equivale a alrededor de 70 kilos. El periodo de ejecución del plan de negocio es de 18 meses.
El coordinador ejecutivo del Programa Bosques, Magno Sánchez, destacó que este modelo demuestra que es posible combinar el conocimiento ancestral con tecnología moderna, incentivos económicos y acompañamiento técnico para aprovechar el bosque sin talar un solo árbol. Actualmente, Puerto Nuevo es un referente que impulsa los bionegocios en la región.
“El éxito de Puerto Nuevo nos demuestra que la mejor forma de proteger nuestra Amazonía es empoderando a sus guardianes naturales. Al convertir la conservación en una actividad rentable y eficiente, aseguramos que el bosque siga en pie para las futuras generaciones, demostrando que la sostenibilidad no es solo un ideal, sino una estrategia económica viable”, remarcó.
En esa línea, informó que el plan de negocio con la comunidad contempla una inversión de S/333.000, que se viene ejecutando desde finales de 2024. Este financiamiento ha permitido la adquisición de cuatro motocargueros con capacidad de hasta 500 kilos, un bote de aluminio de 16 metros, equipos de seguridad y la construcción de un nuevo almacén para el acopio.
Actualmente, Puerto Nuevo forma parte de las 71 comunidades y pequeños usuarios del bosque en Madre de Dios que implementan planes de negocio sostenibles con el apoyo del Programa Bosques y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El Programa Bosques ha fortalecido la alianza comercial entre la comunidad nativa Puerto Nuevo y la Asociación Forestal Indígena de Madre de Dios (AFIMAD), lo que impulsa su acceso a mercados y contribuye a la sostenibilidad de su producción.
En tanto, la comunidad nativa de Puija, ubicada en el distrito de Sepahua, provincia ucayalina de Atalaya, ha encontrado en el cacao una oportunidad para mejorar su calidad de vida sin dejar de conservar el bosque. Hoy sus familias impulsan una producción sostenible que contribuye a la conservación de más de 21.000 hectáreas de bosques amazónicos, extensión equivalente a cerca de 3.000 veces el estadio Nacional.
Pero no siempre fue así. Durante años, las familias de Puija basaban su economía en cultivos como la yuca y el plátano, principalmente para el autoconsumo. Fue hace unos nueve años cuando apostaron por el cacao, aunque enfrentando múltiples limitaciones.
Este escenario comenzó a cambiar con la implementación de un plan de negocio impulsado por el Programa Bosques del Ministerio del Ambiente (Minam) y el financiamiento del Banco Mundial (BM). Gracias a esta intervención, la comunidad ha adquirido asistencia técnica, herramientas y equipos como motoguadañas, mochilas de fumigación y herramientas para poda e injerto.
Asimismo, ha implementado viveros para la producción de plantones, áreas de compostaje y espacios adecuados para el manejo de residuos. La comunidad proyecta incrementar su productividad de 225 kilogramos de cacao por hectárea al año a más de 500 kilogramos en un período de siete años.
“Ahora mi meta es producir más y asegurar un mejor futuro para mi familia”, señala el cacaotero Anner Bardales.
Como parte del plan de negocios, la comunidad combina los cultivos de cacao con especies forestales como la bolaina, lo que mejora la calidad del suelo, protege el ecosistema y reduce la presión sobre los bosques primarios. Además, ha asumido el compromiso de conservar sus bosques comunales y reducir la deforestación en su territorio. Este esfuerzo se complementa con el fortalecimiento del comité de vigilancia y control forestal.
De esta manera, el cacao no solo representa una fuente de ingresos, sino también una estrategia para cuidar el territorio y asegurar el bienestar de las futuras generaciones.
El Programa Bosques del Minam destacó la experiencia de la comunidad nativa Puija en la serie audiovisual “Historias de conservación-Las voces de los bosques”, que visibiliza testimonios reales de cómo la conservación puede generar desarrollo y oportunidades en la Amazonía peruana.