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Pérdida de bosques tropicales cae un 36% en el 2025En el año 2025, se detectó una considerable disminución de la deforestación en el mundo.

Pérdida de bosques tropicales cae un 36% en el 2025

Brasil lidera la reducción en la pérdida de bosques, pero la situación de Bolivia genera preocupación, señala informe de Global Forest Watch.

La pérdida de bosques tropicales cayó un 36% en 2025, según un reciente informe de Global Forest Watch del World Resources Institute (WRI), una situación analizada por especialistas, protectores de los ecosistemas y entusiastas en general.

En total, la pérdida de bosques representa la desaparición de 4,3 millones de hectáreas, un área equivalente a Dinamarca. El descenso se explica principalmente por los avances en Brasil, junto con tendencias positivas en Colombia, Perú, Indonesia y Malasia.

Brasil revirtió la pérdida de bosques tropicales

El gigante sudamericano logró una reducción del 42% en la destrucción forestal no causada por incendios. El informe atribuye este progreso a una mayor aplicación de la ley desde la llegada de Luiz Inácio Lula da Silva en 2023, la renovación del plan de prevención de la deforestación y el endurecimiento de sanciones por delitos ambientales.

Los resultados se replicaron en varios biomas brasileños, salvo en la Caatinga, donde la pérdida aumentó un 9%.

Perú muestra avances contra la deforestación

En Colombia, se registra una caída del 17% respecto a 2024, el segundo dato más bajo desde 2016. El reconocimiento de comunidades indígenas como autoridades ambientales ha sido clave, aunque persisten amenazas como la ganadería extensiva, las carreteras y las economías ilegales.

Asimismo, Perú muestra una reducción del 8% en cuanto a deforestación, aunque este fenómeno sigue vinculado a la expansión de cultivos de cacao y palma, y a la minería de oro en Madre de Dios, responsable del 33% de la pérdida en esa región entre 2002 y 2025.

Bosques tropicales

El informe de Global Forest Watch revela avances en la protección de bosques tropicales. Sin embargo, señala también que Bolivia registró la segunda mayor tasa de pérdida de bosque primario tropical en 2025, con 620.000 hectáreas desaparecidas, pese a tener un 60% menos de superficie forestal que la República Democrática del Congo.

El antecedente de incendios récord en 2024 y la llegada de un año de El Niño en 2026 refuerzan la necesidad de medidas proactivas de prevención y mitigación.

En América Latina, el 72% de la pérdida de cobertura vegetal desde 2001 se debe a la agricultura, seguida por incendios (13%) y tala (8%). El informe recuerda que las cifras incluyen tanto causas humanas como naturales, lo que diferencia la pérdida de bosque primario de la deforestación estrictamente antrópica.

“El progreso que estamos viendo en países como Brasil y Colombia es alentador, pero está lejos de estar asegurado”, advirtió Rod Taylor, director global de Bosques de WRI.

La continuidad de estas tendencias dependerá de la voluntad política, especialmente en un año marcado por elecciones presidenciales en Brasil, Colombia y Perú.

La caída del 36% en la pérdida de bosques tropicales en 2025 es una señal positiva en medio de la crisis climática. Sin embargo, los avances son frágiles y dependen de políticas sostenidas, prevención de incendios y control de actividades ilegales. La experiencia de Brasil demuestra que la protección de los bosques puede ser efectiva cuando se convierte en una prioridad nacional.

Pérdida de bosques disminuye y aumenta recuperación de la Amazonía

Un estudio realizado en la Amazonía brasileña demostró que pequeñas dosis de terra preta —el suelo negro creado por comunidades indígenas hace siglos— pueden aumentar hasta un 50% el crecimiento de árboles en suelos degradados.

Con menos de una taza de este material, los investigadores observaron mejoras significativas en la regeneración forestal, lo que abre nuevas perspectivas para la restauración de ecosistemas.

¿Qué es la terra preta?

La terra preta amazónica se distingue por su color oscuro, textura esponjosa y riqueza en nutrientes. Fue creada por comunidades indígenas mediante la mezcla de carbón vegetal (biochar), restos de comida, espinas de pescado y fragmentos de cerámica.

Este suelo ha permanecido estable durante siglos gracias a la acción del carbón vegetal, que retiene agua y nutrientes y sirve de soporte para comunidades microbianas.

El estudio, coordinado por Tsai Siu Mui, probó el efecto de pequeñas cantidades de terra preta en suelos degradados. Los resultados mostraron un mayor crecimiento y supervivencia en dos especies de árboles con estrategias distintas. Además, se determinó que la especie de crecimiento lento fue la más beneficiada, lo que muestra que los sistemas más vulnerables agradecen el apoyo microbiano.

Asimismo, se determinó que el efecto químico fue limitado, lo que confirma que la clave está en la reprogramación microbiana del suelo.

Según los estudios, la terra preta favorece la proliferación de hongos y bacterias beneficiosas, que reorganizan la vida alrededor de las raíces, condición que provoca mayor diversidad microbiana, reciclaje de materia orgánica y mejor retención de agua y resistencia frente al estrés climático.

Además, se apreció una reducción de patógenos, lo que disminuye enfermedades y mortalidad en etapas críticas. Asimismo, llamó la atención la aparición de organismos que actúan como control biológico natural. Curiosamente, algunas bacterias fijadoras de nitrógeno disminuyeron, aunque el suelo ya contenía más nitrógeno disponible, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del equilibrio a largo plazo.