La inteligencia artificial ya puede apoyar decisiones sobre precios, contratación y recursos. Su uso requiere supervisión para reducir riesgos y cumplir los objetivos de cada empresa.

La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma en que las empresas trabajan y toman decisiones. Su implementación no consiste solo en adquirir programas o contratar especialistas en tecnología. También requiere definir cómo se utilizarán estas herramientas, quién supervisará sus resultados y qué objetivos deberán cumplir.
Algunas empresas incorporan sistemas capaces de tomar decisiones de forma autónoma y en tiempo real. Estas organizaciones, conocidas como empresas agénticas, pueden utilizar la IA para ajustar precios, apoyar la selección de personal o distribuir recursos.
Para reducir estos riesgos, la gestión empresarial debe establecer objetivos claros, criterios éticos y mecanismos para evaluar los resultados.
Una propuesta para organizar esta supervisión es crear una Red de Gobernanza Administrativa de la Inteligencia Artificial (RGA-IA), un equipo interdisciplinario liderado por profesionales de la administración. Su función sería coordinar el uso de la IA con los objetivos y las necesidades de la empresa.

En América Latina, la informalidad laboral, los cambios institucionales y las limitaciones de los datos pueden dificultar el uso de estas tecnologías.
También pueden surgir problemas cuando cambian las condiciones económicas o las normas que regulan una actividad. Por ello, la propuesta plantea establecer procedimientos para que una persona pueda detener o modificar una decisión automatizada cuando sea necesario.
La inteligencia artificial no elimina la utilidad de las teorías clásicas de la administración, relacionadas con los sistemas, las contingencias y los recursos. Estas pueden servir para comprender los cambios que atraviesan las empresas y orientar la incorporación de nuevas tecnologías.
Los administradores pueden participar en la supervisión de los sistemas, la evaluación de sus resultados y la definición de criterios para su uso. El objetivo es que la inteligencia artificial contribuya a mejorar la eficiencia, la capacidad de adaptación y la responsabilidad social de las organizaciones.
La inteligencia artificial está transformando la forma en que las empresas trabajan y toman decisiones, pero adaptarse a estos cambios también requiere nuevas habilidades de liderazgo. Conoce qué necesitan los líderes para afrontar los retos de la era de la IA.

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