Guacamayas azul y amarilla regresan a Río de Janeiro tras dos siglosLlamativa especie de ave volvió a este espacio gracias a proyecto de refaunación impulsado por la organización Refauna, el mismo que busca restaurar equilibrio ecológico
Fiesta en el medioambiente. Las guacamayas azul y amarilla (Ara ararauna) volvieron a surcar los cielos de Río de Janeiro tras dos siglos de ausencia, gracias a un proyecto de refaunación impulsado por la organización Refauna.
La iniciativa busca restaurar el equilibrio ecológico en el Parque Nacional de Tijuca, el mayor parque urbano de Brasil, y recuperar las especies que desaparecieron localmente durante la colonización, como las guacamayas.
El parque, que abarca casi 4.000 hectáreas, sufrió una fuerte explotación en el siglo XIX para la producción de café y carbón. Aunque un programa de reforestación ordenado por el emperador Dom Pedro II permitió recuperar parte de la selva atlántica, muchas especies ya se habían extinguido. Entre ellas, las guacamayas azul y amarilla, víctimas de la destrucción del hábitat y del tráfico de fauna.
Desde 2010, el proyecto de refaunación ha reintroducido especies como el agutí de lomo rojo y el mono aullador marrón, este último registrado por última vez en la región en 1832 por Charles Darwin.
En 2023 se liberaron cuatro ejemplares tras un proceso de entrenamiento que incluyó ejercicios de vuelo y adaptación a una dieta de frutos nativos. La liberación se extendió durante 15 días y fue acompañada de un seguimiento constante. Un nuevo ciclo está previsto para septiembre de este año, con el objetivo de alcanzar al menos 50 individuos en el parque.
El proceso requiere monitoreo permanente y, en algunos casos, la recaptura de las aves para asegurar su supervivencia. Además, se tomaron medidas para evitar que pierdan su instinto silvestre, como cubrir recintos con follaje y disuadirlas de interactuar con humanos.
La iniciativa no busca solo recuperar la presencia de las aves, sino también restaurar relaciones ecológicas esenciales. Las guacamayas, gracias a sus poderosos picos y su capacidad de desplazarse largas distancias, pueden dispersar semillas más allá de los límites del parque. Esto ayuda a combatir el “síndrome del bosque vacío”, fenómeno en el que la ausencia de dispersores provoca que los frutos se pudran en el suelo.
Otros actores también cumplen roles complementarios: los monos aulladores distribuyen semillas en sus heces, y los escarabajos del estiércol utilizan ese material para criar sus larvas, cerrando ciclos ecológicos vitales.
En el plano cultural, las guacamayas azul y amarilla forman parte de la identidad de Río de Janeiro, presentes en el arte local y asociadas a la bandera nacional. Su popularidad internacional creció con la película animada Rio, aunque el protagonista de ese filme corresponde a otra especie: el guacamayo de Spix.
El entorno de Tijuca presenta retos particulares, como la interacción excesiva con los visitantes —más de cinco millones al año—, lo que obliga a reforzar campañas educativas para evitar que los turistas alimenten a las aves.
La iniciativa contempla la llegada de otros seis ejemplares y el monitoreo permanente de los actuales, que incluso han sido bautizados con nombres inspirados en actores y personajes de la cultura brasileña.
El regreso de las guacamayas azul y amarilla a Río de Janeiro simboliza la posibilidad de reconstruir ecosistemas urbanos y devolver funciones ecológicas perdidas. Más allá de su atractivo visual, estas aves cumplen un papel clave en la dispersión de semillas y en la recuperación de la selva atlántica, consolidando al Parque Nacional de Tijuca como un laboratorio vivo de conservación y resiliencia.
La guacamaya azul y amarilla es una de las aves más representativas de la selva peruana. Sus partes superiores azules brillantes combinan perfectamente con partes inferiores de color amarillo intenso. Se encuentran desde el este de Panamá hasta el norte de Paraguay. Requieren bosques húmedos y pantanos de palmeras. Son bastante comunes estos dos tipos de hábitat. No obstante, tienden a desaparecer rápidamente de las áreas afectadas por la deforestación y la caza.
Estas aves solo anidan en pantanos de palmeras. Usan cavidades para anidar, pero solo lo hacen en troncos de palmas muertas, al igual que el guacamayo de vientre rojo, más pequeño.
Muchos azules y amarillos son tan inteligentes como una persona de 3-4 años. Pueden vivir hasta la edad de 70 años en cautiverio.
La conservación de esta emblemática especie es labor de especialistas y público en general, sin excepción.