Enorme animal pudo liberarse luego de tres semanas.‘Timmy’ logró liberarse por factores como el viento y un aumento del nivel del agua, tras una lucha de tres semanas en un banco de arena.
La ballena jorobada 'Timmy', que llevaba unas tres semanas atrapada en una bahía poco profunda frente a la isla de Poel, en el mar Báltico, en Alemania, logró liberarse y nadar por su cuenta a aguas más profundas, a primeras horas de este 20 de abril.
La liberación ocurrió cuando embarcaciones neumáticas con equipos de ayuda acompañaban al animal en su camino hacia la libertad. El ministro de Medio Ambiente del estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Till Backhaus (SPD), habló de un "momento de felicidad".
"Pero la misión aún no ha terminado", señaló el ministro a los periodistas en el lugar. La prioridad, señaló, es ahora guiar a la ballena hacia el canal de navegación más profundo. La iniciativa de rescate y las autoridades están preparadas para ello, subrayó.
Tras liberarse, la ballena jorobada cambió varias veces de rumbo. Hubo personas desde embarcaciones intentaron en vano dirigirla de forma continuada hacia el mar Báltico abierto. "Ha seguido nadando hacia el interior de la bahía", dijo un portavoz de la policía marítima.
La ballena llevaba desde principios de marzo de 2026 por la costa del mar Báltico. Una iniciativa financiada por empresarios preparó en los últimos días una operación de rescate.
El estado y las posibilidades de supervivencia del animal siguen sin estar claros. El ministerio regional de Medio Ambiente y los expertos consultados concluyeron que el animal se encuentra en muy mal estado y probablemente está gravemente enfermo o incluso moribundo. Los varamientos repetidos se consideran en el ámbito científico una señal de graves problemas.
Por ello, todos los esfuerzos activos de rescate ya habían sido suspendidos, aunque la semana pasada el ministerio decidió permitir un último intento por parte de la iniciativa privada financiada por empresarios, aunque de manera supervisada por el Estado.
Ya antes de su liberación se especulaba con que el viento y un aumento del nivel del agua en el mar Báltico podría ayudar al mamífero a intentar nadar de nuevo. En los últimos días, los rescatistas retiraron sedimentos del fondo marino alrededor de la ballena varada para preparar la operación de rescate. También estaba listo para actuar un remolcador, que finalmente no fue necesario.
Desde el 3 de marzo, Timmy está varada en la isla de Poel, Alemania, en la región de Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Son ya más de dos semanas en las que se han intentado múltiples rescates. Sin embargo, la ballena, de entre 10 y 15 metros de longitud, ha quedado varada en bancos de arena.
El impacto del caso fue inmediato, con retransmisiones en directo, seguimiento minuto a minuto en medios alemanes y una creciente movilización ciudadana han convertido a Timmy en un símbolo nacional.
El operativo se encontraba en fase crítica y combinó tecnología pesada, intervención veterinaria y coordinación marítima. Se buscaba introducir gigantescos cojines de aire bajo el cuerpo del animal para elevarlo ligeramente, y deslizar una lona bajo su peso, que será fijada entre dos pontones.
Los especialistas intentaban trasladar al animal hacia aguas más profundas del mar del Norte y si fuera posible, hacia el Atlántico. Los equipos se desplegaron con buzos especializados y maquinaria en una carrera contrarreloj.
El estado de Timmy era preocupante. Según los equipos desplazados, la ballena respiraba con lentitud, apenas se movía y presentaba lesiones en la piel asociadas a la baja salinidad del Báltico.
Los veterinarios trabajaban además en la retirada de restos de redes en su boca con la esperanza de que pueda volver a alimentarse por sí sola.
Durante la operación, el animal mostró reacciones variables, como movimientos bruscos de la aleta caudal, giros repentinos y cambios en la frecuencia respiratoria. Estas respuestas han sido interpretadas de forma distinta. Los rescatistas las consideran signos de vitalidad, algunos expertos las asocian a estrés y agotamiento.
La policía había establecido un perímetro de seguridad de 500 metros para evitar el acercamiento de curiosos que podrían aumentar el estrés del animal.
El operativo ha sido aprobado por las autoridades regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, aunque no está exento de controversia.
Organizaciones como Greenpeace han expresado reservas sobre la intervención, al considerar que el animal está “enfermo y gravemente debilitado”, y que el procedimiento puede aumentar el sufrimiento sin garantías reales de éxito.