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Tremenda sequía en Corea del Norte pone en alerta a autoridadesGobierno lanzó medidas para salvar las cosechas y evitar la hambruna.

Tremenda sequía en Corea del Norte pone en alerta a autoridades

Sequía en Corea del norte llevó al Gobierno del país a implementa medidas urgentes para salvar cosechas y evitar hambrunas.

Una sequía en Corea del Norte viene agobiando a las autoridades del país, que ya desplegaron esfuerzos para mejorar los sistemas de riego del hermético país, afirmó la agencia estatal norcoreana KCNA.

"Recientemente, una sequía sin precedentes ha azotado todo el país", afirmó KCNA, antes de señalar que "los trabajadores de diversas regiones están concentrando todos sus esfuerzos en proteger los cultivos anteriores de la sequía".

La agencia estatal señaló que las autoridades norcoreanas se han visto obligadas a movilizar camiones cisterna "para irrigar grandes extensiones de campos diariamente" y mitigar los efectos de la sequía en el país.

Sequía en Corea del Norte afecta cosechas de trigo y cebada

El primer ministro norcoreano, Pak Tae-song, visitó varias provincias, incluidas Hwanghae del Norte y del Sur (suroeste), para examinar "en detalle el estado de crecimiento del trigo y la cebada" y analizar medidas para minimizar los daños causados por la sequía.

Estas áreas, junto con otras como Pionyang del Norte y del Sur, componen prácticamente la totalidad de la despensa de Corea del Norte, donde el relieve montañoso hace que menos del 20% del territorio sea cultivable.

Las autoridades norcoreanas tratan de mitigar los efectos de la sequía en las cosechas a través de riegos extraordinarios.

Corea del Norte sufrió la peor sequía primaveral en 37 años en 2019, según alertaron entonces los medios norcoreanos, lo que desató preocupación por la escasez de alimentos que afrontaba el aislado y empobrecido país.

Prevén sequía de alcance global

De otro lado, un informe del grupo de expertos sobre agua de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el planeta ha entrado en la era de la “bancarrota hídrica global”.

Según este trabajo, realizado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH), sigla en inglés, los conceptos habituales de “estrés hídrico” y “crisis hídrica” ya no reflejan la realidad de muchos lugares del mundo, donde las pérdidas de capital hídrico natural son irreversibles y no hay forma de recuperar los niveles históricos de este recurso. Por ello, introduce el uso de “bancarrota o quiebra hídrica”.

Expresado en términos financieros, los autores detallan que este es el punto al que están llegando muchas sociedades que no solo gastan más de sus ingresos anuales de agua provenientes de las lluvias y la nieve, sino que también agotan los ahorros a largo plazo acumulados en acuíferos, glaciares u humedales.

Sistemas hídricos en enorme riesgo

“Hemos entrado en una etapa de la historia de la humanidad en la que cada vez más sistemas hídricos en todo el mundo pierden la capacidad de volver a su normalidad histórica, con sequías, escasez o episodios de contaminación que se han vuelto crónicos”, explicó Kaveh Madani, director de UNU-INWEH y principal autor del informe.

El trabajo considera que ya existen suficientes cuencas en el mundo quebradas o que han superado umbrales irreversibles como para considerar los riesgos a escala planetaria, dadas las múltiples conexiones entre unas zonas y otras.

“Las cadenas alimentarias y de suministro, las presiones migratorias y la estabilidad económica se ven cada vez más condicionadas por los fallos hídricos que ocurren en múltiples lugares a la vez”, afirma Madani, quien recalca que esto ya no es un problema de una serie de crisis locales aisladas, sino un riesgo global compartido que exige un nuevo tipo de respuesta.

Alrededor del 70% de los principales acuíferos del mundo presentan descensos a largo plazo. El hundimiento del terreno, vinculado a la extracción excesiva de agua subterránea, afecta actualmente a más de seis millones de kilómetros cuadrados, casi el 5% de la superficie terrestre mundial y a casi 2.000 millones de personas.

En tanto, más de la mitad de los grandes lagos del mundo han perdido agua desde principios de la década de 1990, lo que afecta a aproximadamente una cuarta parte de la población mundial. En las últimas cinco décadas, han desaparecido aproximadamente 410 millones de hectáreas de humedales naturales, una superficie tan grande como el conjunto de la Unión Europea. El mundo ya ha perdido más del 30% de su masa glaciar desde 1970, y la desaparición de estas zonas pone en peligro la seguridad hídrica de cientos de millones de personas que dependen de ríos que se alimentan de las masas de hielo.