Prevén que fenómeno El Niño será potenciado por el cambio climático.Fenómeno El Niño 2026 será potenciado por el cambio climático y amenaza con desatar sequías extremas en la Amazonia e inundaciones globales.
Científicos de la OMM prevén que el episodio de El Niño 2026 sería el más intenso jamás registrado. El fenómeno, potenciado por el cambio climático, amenaza con desatar sequías extremas en la Amazonia e inundaciones globales.
Los científicos prevén que el episodio de El Niño 2026 será el más intenso registrado debido a que estará potenciado por el cambio climático provocado por el ser humano.
"Creo que vamos a ver fenómenos meteorológicos que no hemos visto nunca antes en la historia moderna", advierte Jeff Berardelli, jefe de meteorología y especialista en clima de la cadena WFLA-TV en Tampa, Florida.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se espera que a partir de mediados de año se desarrolle un episodio de El Niño, que alterará los patrones de temperatura y precipitaciones a escala global. Aunque los modelos apuntan a que podría ser un evento intenso, la OMM advierte que en primavera estos modelos tienen más dificultades para hacer previsiones precisas.
El Niño es un fenómeno climático natural en el que las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial son más altas de lo normal. Esto altera los patrones meteorológicos en todo el mundo. Su contraparte, La Niña, se caracteriza por aguas más frías de lo habitual.
Berardelli explica que un episodio de El Niño redistribuye básicamente el calor del planeta. En estos momentos, el calor subsuperficial del Pacífico se desplaza hacia el este a través del océano y asciende desde las aguas profundas hasta la superficie, en una de las etapas iniciales de El Niño.
La Actualización Climática Estacional Global de la OMM muestra que las temperaturas de la superficie del mar están aumentando rápidamente. Hay un alto grado de confianza en el inicio de El Niño 2026, seguido de una mayor intensificación en los meses posteriores, según Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática de la OMM.
Según la OMM, El Niño suele producirse cada dos a siete años y dura entre nueve y 12 meses.
Todo apunta a que los modelos de predicción van bien encaminados, señala el climatólogo Daniel Swain, del Instituto de Recursos Hídricos de California. Esto se debe a que el volumen y la intensidad de las anomalías de agua cálida en profundidad, es decir, los pulsos de agua inusualmente cálida, que son una pieza clave de la física de El Niño 2026, se encuentran entre los mayores observados en los registros históricos, añade.
Los episodios más intensos se denominan a menudo "super El Niño". Sin embargo, este término no lo utiliza la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
La organización Zero Carbon Analytics sitúa en un 61% la probabilidad de que El Niño se forme entre mayo y julio de 2026 y afirma que "algunos modelos pronostican la posibilidad de un El Niño muy intenso". Añade que "la frecuencia de episodios extremos de El Niño y La Niña ha aumentado desde la década de 1950. Algunas proyecciones apuntan a una duplicación de los eventos extremos de El Niño a medida que las temperaturas globales siguen aumentando".
Si el Pacífico libera mucho calor, sobrealimenta el sistema climático y provoca un auténtico caos meteorológico, explica Berardelli. Con más calor habrá olas de calor más intensas y sequías más graves en algunas zonas, pero también más humedad en el aire, lo que dará lugar a inundaciones más intensas.
Berardelli añade que El Niño también reduce la actividad de huracanes en el Atlántico porque hay tanto calor en el Pacífico que este termina imponiéndose sobre el Atlántico. Lugares como el Caribe estarán especialmente secos este verano y probablemente registrarán menos sistemas tropicales, advierte.
El año 2026 ya es extraordinario en cuanto a fenómenos extremos, alimentados por el cambio climático. La OMM advierte que el planeta está "más desequilibrado que en cualquier otro momento de la historia observada".
Desde principios de año, los incendios forestales han arrasado más de 150 millones de hectáreas en todo el mundo, el doble que en el mismo periodo de 2024.
Un fenómeno El Niño 2026 intenso "puede tener un efecto importante sobre el riesgo de incendios más adelante en el año", afirma el doctor Theodore Keeping, del Imperial College de Londres. "Aunque en muchas partes del mundo la temporada global de incendios aún no ha entrado en su fase más intensa, este arranque tan rápido, combinado con el El Niño previsto, significa que podríamos estar ante un año de incendios especialmente severo".
Los incendios forestales no solo matan en el momento, también deterioran la calidad del aire en cientos de kilómetros a la redonda y provocan diversos problemas de salud. Por ejemplo, los incendios de Australia en 2019 causaron 33 muertes directas, pero su humo provocó 417 muertes adicionales y miles de hospitalizaciones durante los seis meses posteriores.
En la década de 2010, en torno al 12% de la mortalidad humana global atribuida a las partículas finas procedentes del fuego se vinculó al cambio climático.
Los años con incendios regionales extremos en los bosques del planeta son ahora más probables en comparación con un clima preindustrial. Se estima que las horas potenciales de combustión anuales aumentaron un 36% entre 1975 y 2024, mientras que los días extremos con más de 12 horas potenciales de combustión se incrementaron entre un 81 y un 233% en los biomas propensos al fuego.