OPINIÓN

El tecno pánico regulatorio de la IA en América Latina

Perú destaca en la regulación con 34 proyectos de ley en marcha. Fuente: Difusión.

17 Dic 2025 | 00:30 h

El tecno pánico regulatorio de la IA en América Latina

La conversación sobre inteligencia artificial en América Latina dejó de ser futurista y ya forma parte de la agenda pública. En los últimos años, la región entró en una carrera acelerada por regular la IA, aunque muchas veces sin diagnóstico, ni prioridades y, lo más grave, sin estrategia. Desde Niubox analizamos más de 200 iniciativas legislativas en 13 países y encontramos un dato que obliga a mirar con más rigor: Perú ocupa hoy el top 3 regional -con 34 proyectos de ley- solo por detrás de Argentina (49) y México (48).

Mientras los dos gigantes latinoamericanos acumulan propuestas pendientes de aprobación; Perú destaca por tener cuatro leyes sobre IA ya aprobadas —el Decreto de Urgencia N° 007-2020, la Ley N° 31814, la Ley N° 32082 y la Ley N° 32314— además de un reglamento operativo, publicado en septiembre de este año.

Pero regular más no significa regular mejor. La tendencia dominante en la región es preocupante: la mayoría de iniciativas se concentran en delitos y agravantes (43 proyectos) y en marcos jurídicos generales (42). Es decir, regulamos la IA como si fuera principalmente un riesgo a contener. A este enfoque lo llamo “tecnopánico regulatorio”: legislar desde la lógica del control, la desconfianza y la sanción, antes que desde la innovación, la evidencia y la habilitación.

Este problema se agrava porque buena parte de la región regula mirando modelos extranjeros, particularmente el europeo, sin preguntarse si nuestras capacidades institucionales y tecnológicas permiten implementarlos. Incluso Europa ya debate ajustes para no perder competitividad frente a Estados Unidos y China. Si ellos revisan sus marcos, ¿cómo justificar que América Latina copie esos estándares sin adaptación?

Además, la regulación suele ignorar una realidad estructural: la región enfrenta una brecha digital profunda. Regular sin cerrar estas brechas genera normas inoperativas en la práctica. Mientras los legislativos discuten prohibiciones, casi no se debate cómo crear condiciones para la industria, el talento humano o la inversión en IA. La discusión pública sigue atrapada entre la fascinación y el miedo, en lugar de orientarse a la construcción de capacidades. Muestra de ello es que Perú, pese a toda la legislación aprobada, no cuenta aún con una Estrategia Nacional de IA, instrumento clave para trazar el rumbo del país con esta tecnología.

Si se mantiene este rumbo, la región corre el riesgo de bloquear la innovación en vez de habilitarla. No es un tema menor: una mala regulación eleva costos, espanta inversión y genera barreras para que los pequeños emprendedores accedan o desarrollen la IA.

Perú tiene hoy una ventana única: combinar su marco normativo vigente con una estrategia nacional clara y realista. Porque regular no basta. Lo que define a los países líderes no es cuántas leyes aprueban, sino qué tan bien construyen ecosistemas tecnológicos sostenibles.

Ese es el verdadero desafío.