Perú acelera su transformación digital con más fibra óptica, mayor consumo de datos móviles y avances en adopción de inteligencia artificial en el sector público. El reto ahora no es solo conectar, sino convertir esa infraestructura en productividad, inclusión y servicios más eficientes

Los avances y la IA mejoran la conectividad en el Perú.
16 Abr 2026 | 13:35 h
Redacción Perú Conectado
La transformación digital en el Perú ha dejado de ser una aspiración y empieza a consolidarse como un proceso medible. Hoy, el país muestra señales concretas de avance: más hogares conectados, mayor despliegue de fibra óptica, más consumo de datos móviles y una agenda pública que ya incorpora a la inteligencia artificial como parte de su hoja de ruta. En otras palabras, la digitalización ya no se limita a ampliar cobertura: ahora también plantea cómo usar mejor la tecnología para producir, educar, atender y gestionar.
Según estimaciones del OSIPTEL, al cierre de 2026 el 96,8% de los hogares peruanos tendría acceso a internet fijo o móvil. En paralelo, el país superaría los 5,1 millones de conexiones de internet fijo, de las cuales más de 3,9 millones operarían con fibra óptica. Esa proyección confirma que la conectividad ya no avanza solo en cobertura básica, sino también en calidad de red, un factor determinante para que tecnologías como la IA, el teletrabajo, la nube o la teleeducación funcionen con mayor estabilidad.
Al cierre de 2025, el Perú registró más de 3,6 millones de conexiones de internet fijo con fibra óptica, un crecimiento de 20,86% frente a 2024. Además, esta tecnología ya representa el 82,47% del mercado de internet fijo. El dato es relevante porque una economía digital que aspira a incorporar analítica avanzada, automatización e inteligencia artificial necesita redes más robustas, con mejor velocidad y menor latencia, y allí la fibra cumple un papel decisivo.
El OSIPTEL reportó que el tráfico promedio mensual de datos móviles por teléfono pasó de 5,67 GB en el cuarto trimestre de 2019 a 23,51 GB en el mismo periodo de 2025, es decir, se cuadruplicó en seis años. Asimismo, al cierre de 2025, 33,04 millones de teléfonos móviles accedieron a internet móvil y la penetración por habitante llegó a 95,8%. Este crecimiento no solo refleja un cambio de hábitos de consumo digital; también evidencia que el celular es hoy la principal puerta de entrada a la economía digital para millones de peruanos.

Expasión de la fibra óptica y proyección para el 2026.
Al cierre de 2025, el 76,68% del área poblada del país contaba con cobertura 4G garantizada, mientras que la cobertura total alcanzó el 96,04%. En términos prácticos, esto significa que cada vez más zonas tienen mejores condiciones para sostener actividades vinculadas a educación remota, banca digital, comercio electrónico, atención ciudadana y servicios basados en datos. El despliegue de infraestructura, además, empieza a ser leído no solo como una mejora técnica, sino como una palanca de competitividad y cohesión territorial.
En las zonas rurales, la conectividad sigue siendo el puente más visible entre infraestructura y oportunidades. Pronatel informó que durante 2024 su iniciativa de WiFi gratuito permitió 15,5 millones de accesos a internet y benefició a 243.489 ciudadanos de 367 centros poblados. A ello se suma que, en el primer trimestre de 2025, los Espacios Públicos de Acceso Digital (EPAD) registraron 2.568.541 accesos, con Piura, Cajamarca y Tumbes entre las regiones con mayor uso.
No basta con tener red; hace falta desarrollar capacidades para aprovecharla. En ese punto, los Centros de Acceso Digital de Pronatel reportaron 38.128 capacitaciones en competencias digitales, mientras que más de 31 mil atenciones fueron registradas en el primer trimestre de 2025 para facilitar el acceso a internet en localidades rurales. Este tipo de cifras muestran que la transformación digital no depende únicamente de antenas o fibra, sino también de alfabetización digital, formación y apropiación tecnológica por parte de la ciudadanía.
A inicios de 2026, la PCM informó que el Perú alcanzó el puesto 59 entre 195 países en el Government AI Readiness Index 2025, ubicándose por encima del promedio regional y consolidándose entre las economías latinoamericanas con mayor preparación para incorporar IA en la gestión pública. Más allá del ranking, el dato revela que la discusión ya no es si el Estado debe incorporar inteligencia artificial, sino bajo qué reglas, con qué capacidades y para resolver qué problemas concretos.
Ese contexto coincide con la agenda que viene destacando Perú Conectado, donde la IA, las plataformas digitales, el 5G y la seguridad digital aparecen como ejes de la nueva conversación tecnológica. El especial también recoge que el Perú elaborará una Hoja de Ruta de Inteligencia Artificial y pone sobre la mesa una idea central: la infraestructura digital debe traducirse en impacto real sobre productividad, innovación y calidad de vida. En ese marco, el despliegue del 5G, el fortalecimiento de la ciberseguridad y el uso estratégico de los datos aparecen como la siguiente fase del desarrollo digital.

Puntos claves para entender la transformación digital en el Perú
La oportunidad es clara, pero también lo son los desafíos. El propio ecosistema digital peruano todavía enfrenta brechas territoriales, educativas y regulatorias. Perú Conectado advierte que la discusión sobre IA en la región no puede centrarse solo en regular riesgos, sino en construir capacidades, mientras que distintas publicaciones del especial subrayan que sin educación digital, protección de datos y confianza en el entorno digital, la modernización pierde profundidad. La conectividad, en ese sentido, es condición necesaria, pero no suficiente.
El Perú entra así en una etapa decisiva. Las cifras muestran que el país ha avanzado en acceso, infraestructura e institucionalidad digital: más hogares conectados, más fibra óptica, más consumo de datos, más cobertura 4G y una mejor posición en preparación estatal para usar IA. El reto hacia adelante será convertir ese progreso en servicios públicos más inteligentes, empresas más productivas y ciudadanos mejor preparados para participar en la economía digital. Porque la verdadera transformación no ocurre cuando una red se enciende, sino cuando esa red logra cambiar la vida de las personas.