Internet Para Todos (IPT) impulsó un salto histórico en la conectividad rural, multiplicando el acceso a internet en el Perú. Conoce qué hay detrás de este modelo que está reduciendo la brecha digital.

Donde antes no había señal, hoy hay conexión: así avanza el internet rural en el Perú
17 Abr 2026 | 12:38 h
Redacción Perú Conectado
En el Perú, tener acceso a internet no siempre ha sido una realidad para todos debido a la compleja geografía del país, la falta de infraestructura y los altos costos de desplegar redes en territorios alejados.
Un estudio académico titulado “The impact of Internet Para Todos (IPT) in providing connectivity in Peru” analizó cómo ha cambiado este escenario desde la implementación de Internet Para Todos (IPT), una iniciativa público-privada lanzada en 2018. La investigación, basada en datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y modelos econométricos, evalúa su impacto entre 2018 y 2022.

La conectividad permite el acceso a educación, salud y oportunidades laborales en áreas alejadas.
Internet Para Todos (IPT) es un modelo innovador que busca llevar conectividad a zonas rurales donde antes no era rentable invertir.
Su funcionamiento se basa en una idea clave: compartir infraestructura. En lugar de que cada operador construya su propia red, IPT despliega una red “neutral” que puede ser utilizada por distintas empresas de telecomunicaciones. Esto reduce significativamente los costos y permite expandir la cobertura en zonas de difícil acceso, como la sierra y la selva.
Además, el proyecto cuenta con el respaldo del Estado, empresas tecnológicas y organismos internacionales, lo que facilita su implementación en territorios históricamente excluidos.
El estudio evidencia que la brecha digital en el Perú está marcada por factores geográficos y socioeconómicos. Las zonas rurales, especialmente en la sierra y la Amazonía, presentan menores niveles de conectividad debido a:
Antes del lanzamiento de IPT, la situación era crítica. En 2018, apenas el 2,1% de los hogares rurales tenía acceso a internet (2 de cada 100 hogares), mientras que en las zonas urbanas la conectividad alcanzaba niveles cercanos al 80%.
Para 2022, el acceso rural superó el 20%, marcando un avance significativo en pocos años y reduciendo progresivamente la brecha con las ciudades.

Comunidades de la sierra y la selva acceden por primera vez a servicios digitales.
Uno de los principales aportes del estudio es que no solo describe el programa, sino que mide su impacto real.
En las zonas donde se implementó IPT, el uso de internet aumentó en promedio un 11,6%. Esto significa que miles de personas que antes estaban desconectadas ahora pueden acceder a información, educación y servicios digitales.
La llegada de conectividad también impulsó el acceso a tecnología:
Este resultado sugiere que, cuando llega el internet, las familias comienzan a invertir en dispositivos para aprovecharlo.
El estudio muestra que el IPT tuvo mayor impacto en las zonas históricamente más rezagadas, especialmente aquellas con mayor dificultad geográfica.

Con internet, las comunidades rurales acceden a nuevas oportunidades de desarrollo.
Estos datos reflejan que el programa priorizó las zonas con menor conectividad previa, contribuyendo directamente a reducir desigualdades entre regiones.
Más allá de los indicadores, el impacto de Internet Para Todos va mucho más allá del acceso. La conectividad abre nuevas posibilidades en:
El caso peruano demuestra que cerrar la brecha digital no solo es posible, sino que puede lograrse con modelos innovadores que prioricen a las poblaciones más vulnerables.