Empresas comienzan a reemplazar compras de software por herramientas creadas con IA
Un estudio global de McKinsey revela que el 32% de las organizaciones consultadas dejó de adquirir al menos una solución de software porque podía desarrollarla internamente con inteligencia artificial.

La inteligencia artificial está cambiando la manera en que las empresas adquieren y desarrollan software. Un estudio global de McKinsey revela que el 32% de las organizaciones consultadas decidió no comprar al menos un programa o funcionalidad tecnológica porque consideró que podía construirlo internamente mediante herramientas de programación basadas en agentes de IA.
El hallazgo refleja una transformación en las decisiones de inversión tecnológica. Durante años, muchas organizaciones recurrieron a proveedores externos para incorporar aplicaciones que resolvieran necesidades específicas. Ahora, las nuevas herramientas de inteligencia artificial permiten desarrollar determinadas funciones con mayor rapidez, aunque no necesariamente reemplazan los sistemas empresariales existentes.
Según las cifras difundidas por McKinsey, el 44% de las organizaciones participantes afirma que está ampliando el uso de inteligencia artificial a escala empresarial, frente al 38% registrado un año antes. Entre las grandes compañías, el 40% señala que está escalando agentes de IA, en comparación con el 27% del periodo anterior.
Estos resultados corresponden a una investigación internacional y no representan específicamente la situación de las empresas peruanas.
¿Cómo permite la inteligencia artificial desarrollar software empresarial?
Las herramientas de programación asistida por inteligencia artificial pueden generar fragmentos de código, proponer soluciones a errores y ayudar a construir aplicaciones a partir de instrucciones formuladas en lenguaje natural.
Esto permite que los equipos tecnológicos desarrollen determinadas funcionalidades sin comenzar todos los procesos desde cero. Por ejemplo, pueden crear herramientas para organizar información, automatizar reportes, clasificar documentos o conectar diferentes sistemas internos.
Sin embargo, la posibilidad de generar código no significa que cualquier aplicación pueda desarrollarse sin conocimientos especializados. Los programas empresariales necesitan pruebas, mantenimiento, controles de seguridad y compatibilidad con la infraestructura existente.
Por esa razón, el cambio no consiste necesariamente en abandonar las soluciones comerciales, sino en evaluar qué funciones conviene adquirir y cuáles pueden construirse internamente.
La decisión dependerá de factores como la complejidad del sistema, los costos de mantenimiento, la protección de datos y los recursos tecnológicos disponibles.
El desafío de integrar la IA con los sistemas existentes
Uno de los principales retos para las empresas es conseguir que las nuevas aplicaciones funcionen correctamente con las herramientas que ya utilizan.
Una solución de inteligencia artificial puede clasificar información o generar reportes, pero su utilidad disminuye si los resultados deben trasladarse manualmente a otros programas.
Según el análisis difundido por Stefanini Group, las organizaciones necesitan identificar de dónde provienen los datos, qué sistemas utilizarán los resultados y cómo automatizar el intercambio de información entre las diferentes plataformas.
Esto puede involucrar programas de gestión empresarial, sistemas de atención al cliente, herramientas administrativas y bases de datos.
La integración también exige mecanismos de control que permitan conocer cómo se procesó la información, qué usuarios tienen acceso y qué decisiones requieren supervisión humana.
En este contexto, la ciberseguridad y la protección de datos adquieren mayor importancia, especialmente cuando las aplicaciones desarrolladas con IA intervienen en procesos financieros, comerciales o administrativos.
Más productividad no siempre significa mayores ganancias
El estudio de McKinsey también identifica diferencias entre los beneficios individuales de la inteligencia artificial y sus resultados económicos dentro de las organizaciones.
El 80% de los participantes afirma que estas herramientas mejoraron su productividad individual. Sin embargo, solo el 37% reporta algún impacto en el resultado operativo de su empresa, medido mediante el indicador financiero EBIT.
Esta diferencia muestra que ahorrar tiempo en determinadas tareas no se traduce automáticamente en una mejora de los resultados económicos.
Para generar beneficios sostenibles, las organizaciones necesitan evaluar los costos de implementación, la calidad de las aplicaciones, el mantenimiento de los sistemas y su integración con los procesos de trabajo.
En el Perú, estas herramientas pueden representar oportunidades para empresas que buscan digitalizar operaciones y automatizar actividades administrativas. No obstante, su adopción dependerá de las capacidades tecnológicas de cada organización y de la disponibilidad de profesionales preparados para utilizarlas.
La evolución de la inteligencia artificial en el desarrollo de software plantea así una nueva decisión para las empresas: determinar cuándo resulta conveniente comprar una solución tecnológica y cuándo es más eficiente desarrollar una herramienta propia.
Más que anunciar el reemplazo del software tradicional, esta tendencia evidencia cómo la IA está ampliando las alternativas disponibles para impulsar la transformación digital.
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