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07 Abr 2026 | 11:33 h
Para el año 2031, la gestión presidencial que inicie en 2026 debería asegurar que la niñez y adolescencia peruana alcancen un bienestar integral en salud. Esto implica garantizar que completen sus esquemas de vacunación según su etapa de vida, dispongan de agua potable y vivan en entornos libres de metales pesados como el plomo. Asimismo, resulta fundamental erradicar problemas nutricionales como la anemia, la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad, a la vez que se facilita el acceso gratuito a diagnósticos de discapacidad, servicios de salud mental, programas de desarrollo infantil temprano y orientación para evitar el embarazo adolescente.
Según la ENDES 2024, la anemia afecta al 43,7% de los infantes de 6 a 35 meses, con una incidencia del 51,9% en el campo y del 40,2% en las ciudades. Por otro lado, la desnutrición crónica golpea al 12,1% de los menores de 5 años; esta condición llega al 20,9% en zonas rurales y al 8,5% en entornos urbanos.
De acuerdo con la ENAPRES, apenas el 40,4% de los habitantes consume agua con niveles adecuados de cloro. Existe una brecha crítica entre el área urbana (47,7%) y la rural, donde solo el 4,7% tiene acceso. Esta carencia deriva en enfermedades diarreicas que agravan la desnutrición en la niñez.
La cobertura de inmunización completa en menores de tres años es de solo el 65% (ENDES 2024), una cifra lejana al 95% que la OMS establece como estándar mínimo para garantizar protección.
Los registros del CDC-Minsa muestran un incremento alarmante en intentos de suicidio, escalando de 672 casos en 2020 a 4794 en 2025. Un dato crítico es que el 26% de estos eventos anuales involucra a menores de edad, lo que representa cerca de 1 de cada 4 casos.
Datos de la ENDES 2024 indican que el 8,4% de las jóvenes entre 15 y 19 años ya son madres o están gestando por primera vez. La desigualdad territorial es marcada: mientras en la costa urbana la cifra es del 5,1%, en la selva rural se dispara al 28,6%.
Basado en el Censo 2017, la población con discapacidad en el país supera los 3 millones, de los cuales un 14% está compuesto por niñas, niños y adolescentes.
Soporte técnico para extender el monitoreo del crecimiento y desarrollo, que anteriormente cubría hasta los cinco años, logrando ampliarlo hasta los 11 años. Esta medida facilita la detección precoz de anomalías o riesgos de salud en seis millones de niños y niñas, permitiendo ejecutar mejores estrategias de prevención, atención y promoción.
Suministro oftalmoscopios directos y equipos de emisiones otoacústicas a 21 establecimientos de salud de Lima Norte, Loreto, Huancavelica y Ucayali. Gracias a este equipamiento, se llevaron a cabo cerca de 8.000 tamizajes visuales y 11.000 tamizajes auditivos en neonatos.
En Huancavelica, se logró impulsar que 39.000 adolescentes fortalezcan su capacidad de decidir sobre su bienestar y proyectos de vida. Esto fue posible mediante iniciativas de prevención del embarazo adolescente que ofrecen servicios de salud cercanos, asesoría y educación integral en sexualidad.
Se aseguró la disponibilidad de agua segura y saneamiento en un total de 31 instituciones educativas situadas en las regiones de Huancavelica, Loreto y Ucayali.
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