De las butacas al escenario: exCADEístas vuelven a CADE Universitario para inspirar a una nueva generación

De las butacas al escenario: exCADEístas vuelven a CADE Universitario para inspirar a una nueva generación

Silvana Quiñones -

Hace algunos años, Julio Garay y Juan Manuel Flores ocupaban el mismo lugar que hoy tienen cientos de jóvenes en el CADE Universitario 2026: las butacas de un auditorio lleno de ideas, expectativas y preguntas sobre el futuro del país. Este jueves 7 de mayo, ambos regresaron al encuentro, pero desde el escenario, donde formaron parte del panel “¡De la CADEína a la acción!”, un espacio que reunió a exCADEístas cuyas trayectorias buscan demostrar que el liderazgo juvenil puede trascender el evento y convertirse en acciones concretas para transformar el Perú.

La segunda jornada del CADE Universitario estuvo marcada por el eje “Inspiración”. El programa abordó temas vinculados al voto joven, las libertades democráticas, la defensa del Estado de Derecho y la lucha contra las fake news, antes de cerrar la mañana con el panel de exCADEístas. Allí participaron Mónica Ramos, COO y cofundadora de Musa; Juan Manuel Flores, empresario y fundador de Platinum Core; y Julio Garay, CEO de Nutri H.

La apuesta del evento fue demostrar que las ideas discutidas en CADE pueden convertirse en proyectos, empresas, iniciativas sociales y decisiones personales capaces de generar impacto.

El joven ayacuchano que soñó con volver

Cuando Julio Garay participó en el CADE Universitario 2017, todavía era estudiante de Ingeniería Agroindustrial y se encontraba culminando el noveno ciclo de su carrera en la Universidad Nacional San Cristóbal. Proveniente de Quimpitiriqui, una comunidad nativa del distrito de Sivia, en Huanta (Ayacucho), llegó al encuentro llevando consigo una historia atravesada por la enfermedad, la pobreza y la perseverancia.

Como parte de su proyecto de tesis, Julio desarrolló una fórmula para galletas enriquecidas con sangrecita, conocidas como Galletas Nutri H. Motivado por su propia experiencia al padecer anemia en su infancia, buscó crear un producto que ayudara a elevar los niveles de hemoglobina en personas con esta condición, beneficiando especialmente a niños, adolescentes, madres gestantes y adultos mayores.

Pero antes de consolidar el proyecto, Garay encontró en CADE Universitario un espacio que amplió sus horizontes. “Fue una bonita experiencia. Me inspiré, me motivé. Fue en ese momento también donde empezamos el trabajo de investigación de nuestras galletas”, contó a La República.

Más allá de las ponencias, el emprendedor destaca el valor de las redes que construyó durante esos días. Recuerda que formó vínculos con jóvenes de distintas regiones, como Arequipa, Puno y Piura, contactos que posteriormente le ayudaron a difundir sus productos y fortalecer su emprendimiento.

Sin embargo, hubo un momento específico que marcó su paso por el evento. Garay recuerda una exposición empresarial que lo llevó a imaginar, por primera vez, que él también podía construir una historia de éxito desde su pueblo natal.

“Yo imaginé, cuando escuché la historia, que en algún momento también me gustaría construir una bonita historia desde mi querido Ayacucho”, señaló. Ese sueño terminó cumpliéndose. Este año, Garay volvió a CADE Universitario ya no como estudiante, sino como expositor. Y reconoce que la experiencia tiene una carga emocional especial.

“Hace muchos años atrás yo soñé y hoy se está cumpliendo esa bonita historia”, afirmó al recordar el momento en que volvió a mirar a los estudiantes desde el escenario.

Julio Garay en el CADE Universitario 2026. Foto: Silvana Quiñones

Emprender en el Perú: persistir pese a las dificultades

El caso de Julio Garay también refleja los desafíos que enfrentan los emprendimientos sociales en el país. Sostener una empresa con impacto social no ha sido sencillo. El empresario asegura que los últimos años estuvieron marcados por obstáculos económicos, dificultades para posicionar los productos y retos para mantener la organización.

“Ha habido múltiples retos: la economía, la aceptabilidad en el mercado nacional, la posibilidad de exportar”, explicó.

Pese a ello, insiste en que la perseverancia es indispensable para cualquier joven que busque desarrollar un proyecto propio. Si pudiera hablar con el estudiante que asistió al CADE en 2017, le daría un mensaje simple: paciencia y disciplina.

Julio Garay destaca que emprender en el Perú implica superar dificultades económicas y de mercado con perseverancia, paciencia y disciplina. Foto: Silvana Quiñones

Juan Manuel Flores: el país cambia desde la acción individual

Si Julio Garay representa el sueño del joven emprendedor que logró abrirse camino desde regiones, Juan Manuel Flores encarna la experiencia de quien ha seguido de cerca la evolución del CADE Universitario desde sus inicios en 1995, cuando aún era estudiante de Administración en la Universidad Nacional de San Agustín.

Flores, fundador de Platinum Core y participante de la primera edición del encuentro hace más de tres décadas, considera que el principal aporte del evento es ofrecer un espacio para reflexionar sobre el país y entender el rol que cada persona puede asumir frente a sus problemas.

“Yo era delegado de mi salón, presidente de mi promoción y vicepresidente del centro de estudiantes y encontré aquí un espacio donde el mundo regional, el mundo local, como es Arequipa, se abría a un mundo nacional con distintas opiniones, no necesariamente las compartíamos, y distintas oportunidades también”, comentó.

Para el empresario, el Perú enfrenta un exceso de frustración y pesimismo, pero sostiene que el cambio no llegará únicamente desde las instituciones, sino desde las decisiones cotidianas de la ciudadanía. “No hay escenario ideal ni en la vida, ni en la empresa, ni en la sociedad, ni en el mundo. Lo que tiene que hacer uno es aportar desde la individualidad esa decisión, la convicción de salir adelante”, agregó.

“Lo individual compone lo colectivo”, reflexionó al explicar que el desarrollo del país depende de que cada persona asuma responsabilidades concretas y actúe con transparencia.

En ese sentido, uno de los principales problemas que identifica es la corrupción, a la que compara con una tubería obstruida que impide el crecimiento nacional. Desde su perspectiva, combatirla no es solo tarea del Estado, sino también de la ciudadanía.

Su mensaje para los jóvenes apunta precisamente a eso: dejar de esperar soluciones externas y empezar a construirlas desde sus propios espacios.

“El Perú cambiará cuando los jóvenes decidan activamente construir un futuro diferente”, sostiene.

Juan Manuel Flores en el CADE Universitario 2026. Foto: Silvana Quiñones

Inspirar desde la experiencia

El panel “¡De la CADEína a la acción!” buscó precisamente conectar esas experiencias con las inquietudes de los actuales participantes. La intención no es solo mostrar casos de éxito, sino evidenciar cómo un espacio de reflexión y encuentro puede tener efectos duraderos en la vida profesional y personal de quienes participan.

La presencia de exCADEístas en esta edición también funciona como una especie de espejo para los asistentes: jóvenes que años atrás escuchaban conferencias y hoy regresan para compartir aprendizajes, errores y logros.

En un contexto político marcado por el desencanto y la desconfianza, CADE Universitario apuesta por reforzar un mensaje de acción y ciudadanía activa. Y en esa narrativa, las historias de Garay y Flores buscan demostrar que el liderazgo no necesariamente empieza en grandes cargos o escenarios, sino en decisiones pequeñas: emprender, persistir, construir redes y comprometerse con el país desde el espacio que a cada uno le toca ocupar.

Participación activa de los jóvenes en el CADE Universitario 2026. Foto: Silvana Quiñones

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