

Es habitual que los estudiantes se sientan frustrados cuando no obtienen buenas notas a pesar de haber estudiado mucho para un examen. También hay quienes sienten que olvidan rápidamente lo que han aprendido pocas semanas antes de la prueba.
Estos son dos de los desafíos importantes para los estudiantes que recién cursan la universidad y se enfrentan a materias más complejas de las que llevaban en la etapa escolar y otros, a menudo, tienen que equilibrar los estudios con el trabajo.
"Hay estudiantes que se esfuerzan tremendamente, pero de manera equivocada y acumulan muchos conocimientos superficiales o declarativos, sin lograr alcanzar un nivel más conceptual", mencionó Matthew Bernacki, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Carolina del Norte (UNC), en Estados Unidos a BBC News Brasil.
Como experto en la ciencia del aprendizaje, el objetivo de Bernacki es que los alumnos logren que cada minuto de estudio y de energía invertidos rindan al máximo.
A través de su labor, él se encarga de identificar, basándose en evidencia científica propia y de otros especialistas, qué métodos de estudio dan resultados reales y cuáles resultan poco útiles.
A pesar de que leer y resaltar ideas son pasos relevantes al estudiar, estas acciones no suelen bastar para que el alumno maneje los temas a profundidad.
Releer, específicamente, demanda una inversión de tiempo y energía que no siempre rinde frutos, ya que "da una falsa sensación de familiaridad con el contenido". Bernacki señala que, al cerrar el libro, el estudiante es incapaz de explicar lo que acaba de leer.
Sobre marcar el texto, la evidencia no es definitiva. Bernacki explica: "En cuanto al subrayado, hay pruebas contradictorias: si se utiliza (la técnica) como un proceso intencionado, se reflexiona sobre lo que se está subrayando en el texto, se toman notas y se utilizan para avanzar en la estrategia (de estudio), puede ser muy productivo".
Sin embargo, el especialista advierte: "Pero si subrayas sin ningún propósito en particular, o si lo haces sólo como una forma de mantener la atención en el texto, puede que obtengas menos beneficios".
Desde el Centro de Aprendizaje de la UNC se plantea que leer es solo una etapa inicial antes de aprender de verdad. Para dominar un tema, lo mejor es involucrarse de forma dinámica con la información a través del aprendizaje "activo". El centro sugiere las siguientes pautas:
Es muy común dedicar el día previo a una evaluación a estudiar intensamente para intentar aprobar. Sin embargo, este esfuerzo suele ser útil únicamente para ese examen y no garantiza que realmente se aprenda el tema.
Al respecto, Bernacki aclara: "Solemos meter todo el estudio en un intervalo muy pequeño, que puede servir en lo inmediato, pero no a largo plazo".
Resulta más provechoso realizar periodos de estudio breves y distribuidos en diferentes jornadas que dedicar muchas horas seguidas justo antes de la evaluación.
Aunque el tiempo total invertido sea igual o incluso menor que si se deja todo para el último momento, la diferencia radica en que el cerebro logra consolidar mejor los conocimientos, convirtiéndolos en recuerdos más estables.
Sobre esto, el director del centro de aprendizaje señala: "Lo importante es cómo utilizas tu tiempo de estudio, no la duración del mismo". Además, advierte que "las sesiones largas provocan pérdida de concentración y, en consecuencia, menos aprendizaje y retención".
Diversos estudios demuestran que el aprendizaje se vuelve ineficaz cuando existen distracciones, como los mensajes de WhatsApp o los videos de TikTok. Esto ocurre porque, además de fragmentar tu atención, el simple acto de alternar constantemente entre distintos dispositivos o pantallas conlleva un desgaste innecesario de tiempo y energía.
Para evitar las interrupciones, Bernacki sugiere organizar el trabajo en bloques de tiempo, estrategia conocida como técnica "pomodoro" (llamada así por los temporizadores con forma de tomate).
El método consiste en programar, por ejemplo, 35 minutos para enfocarse únicamente en el estudio, eliminando cualquier distracción. Al terminar ese lapso, se le otorgan cinco minutos al cerebro como gratificación —ya sea revisando mensajes o comiendo algo— antes de iniciar otro ciclo de 35 minutos.
Este sistema es útil no solo para no desperdiciar tiempo, sino para conservar la motivación mediante la expectativa de una "recompensa".
Bernacki ha puesto en práctica estas estrategias y evaluado su impacto mayormente en alumnos de carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). También se ha enfocado en "estudiantes universitarios de primera generación", quienes suelen carecer de métodos de estudio variados para enfrentar esta etapa compleja por ser los primeros de su familia en ir a la universidad.
En una investigación difundida en 2022 por el Journal of Educational Psychology, el experto y su equipo analizaron cómo un plan enfocado en el aprendizaje científico y la autorregulación influía en estudiantes de biología que, según un algoritmo, tenían riesgo de reprobar.
Al final del curso, estos estudiantes lograron 12% mejores resultados en sus exámenes en comparación con el grupo de control.
Bernacki aclara que estos métodos no deben emplearse como métodos infalibles para toda ocasión; por el contrario, es fundamental determinar qué técnica encaja mejor con cada objetivo educativo. Este proceso es lo que el especialista llama autorregulación en los estudios.
De acuerdo con su explicación, "se trata de analizar la tarea, comprender cuál es el objetivo de aprendizaje, de qué recursos dispongo y elegir la estrategia que se ajuste a ello".
El experto distingue entre distintos tipos de información: "A veces el conocimiento es muy concreto y explícito: por ejemplo, un hecho, una definición, una fórmula, que puede estudiarse más brevemente. Pero otras cosas son más complejas, tienen múltiples pasos o requieren una comprensión más conceptual. Son más difíciles de estudiar todos a la vez. Así que tienes que generar tu propio conocimiento y tus propias respuestas y así poder autoevaluarte: ¿He entendido bien esto?".
Finalmente, Bernacki sostiene que estas estrategias cuentan con respaldo científico y están al alcance de cualquier alumno que desee elevar su nivel académico.
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