


La inteligencia artificial transforma la educación, obligando a docentes a revisar métodos de enseñanza y evaluación en Estados Unidos. Se priorizan exámenes orales y actividades en clase.
La inteligencia artificial está cambiando la educación al modificar cómo los estudiantes investigan, escriben y resuelven tareas. Ante este avance, varios docentes en Estados Unidos revisan sus métodos de enseñanza y evaluación para comprobar el aprendizaje real en clase y reducir la dependencia de herramientas de IA.
Según un informe de Reuters, algunos profesores han reducido los ensayos domiciliarios y aumentado las evaluaciones presenciales. En San Francisco, Tristen Chang, docente de humanidades de sexto grado, eliminó los ensayos para realizar en casa e incorporó pruebas orales. Cada estudiante responde quince preguntas sobre personajes, trama, temas y metáforas, en evaluaciones que pueden durar apenas cinco minutos.
Chang considera que la inteligencia artificial representa uno de los cambios más importantes que ha experimentado la enseñanza y obliga a replantear las formas tradicionales de calificar.
Otros docentes también trasladaron actividades al horario escolar para observar cómo trabajan sus alumnos. Rusty Shabe, profesor de lengua y literatura en una secundaria de San Francisco, dedica un mes al desarrollo de un ensayo con estudiantes de séptimo grado, mediante ejercicios realizados en clase.
En Nueva York, Bobson Wong, docente de matemáticas, redujo las tareas en casa y aumentó las prácticas presenciales. Ahora pide a sus estudiantes explicar qué procedimiento utilizan para resolver un problema y por qué lo eligieron.
El debate sobre estas herramientas continúa. Un ensayo de la Universidad de Harvard, realizado en 2025, encontró mejoras en el aprendizaje y la participación con un tutor personalizado de IA. En contraste, una investigación pequeña del MIT Media Lab observó que quienes utilizaron ChatGPT terminaron sus ensayos más rápido, pero parecían realizar menos esfuerzo mental.
La respuesta incluye recuperar actividades en papel y controlar los dispositivos. Rex Ovalle, profesor en un suburbio de Chicago, entrega cuadernos para que los estudiantes escriban a mano y limita el uso de Chromebooks a cerca del 10% de sus clases.
Meghan Hyland, docente en Nueva York, exige que sus alumnos dejen sus celulares fuera del aula y prioriza los trabajos realizados bajo supervisión.
Sin embargo, otros profesores integran la tecnología. Michael Zagari utiliza inteligencia artificial para adaptar textos históricos a distintos niveles de lectura. Su propuesta es enseñar a emplearla responsablemente, pues considera que estas herramientas seguirán presentes en la educación.
La llegada de la inteligencia artificial está llevando a los docentes a replantear sus métodos de enseñanza y evaluación. Sin embargo, no todas las instituciones han optado por integrarla en las aulas. En septiembre del 2026, Nueva York tomó una decisión distinta: suspender durante un año el uso de esta tecnología en sus escuelas, una medida que refleja las dudas que aún existen sobre su impacto en el aprendizaje.



