


Vivir en un departamento pequeño no significa renunciar a la comodidad. El reto está en aprovechar cada ambiente y evitar que una mala distribución reste espacio útil. Esta tendencia cobra fuerza en Lima. Según la Confederación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (CODIP), el 50,1% de las viviendas comercializadas entre enero y junio de 2026 tiene una superficie de entre 40 y 60 m².
Además, el tamaño promedio de los inmuebles vendidos pasó de 70,8 m² en el primer semestre de 2022 a 63,9 m² en el mismo periodo de 2026. Ante este cambio, el diseño de interiores y la planificación de los ambientes adquieren mayor importancia.
Una de las principales claves consiste en reducir las divisiones innecesarias. Integrar la sala, el comedor y la cocina permite aprovechar una misma superficie para distintas actividades, mejorar la circulación y generar una mayor sensación de amplitud.
También es importante evitar los pasillos extensos y las zonas de tránsito que no aportan una función adicional. De esta manera, se pueden destinar más metros cuadrados a espacios de uso frecuente, como los dormitorios.
El gerente de proyectos de Grupo Santa María, Jorge Díaz Pérez, destaca la importancia de planificar la distribución desde el diseño. Estas son cuatro decisiones que pueden marcar la diferencia:
La distribución también debe responder a los cambios en la vida de sus habitantes. El trabajo remoto, la convivencia en pareja o la llegada de un hijo pueden modificar las necesidades de una familia, por lo que contar con ambientes versátiles resulta cada vez más importante.
Por ejemplo, un dormitorio secundario puede convertirse en una zona de trabajo, mientras que los espacios sociales integrados pueden cumplir diferentes funciones durante el día.
Si te interesa conocer cómo evoluciona el mercado inmobiliario y qué alternativas existen para acceder a una vivienda, puedes leer más en nuestra sección de Metro Cuadrado.



