


La inteligencia artificial en la educación ya es una realidad, pero su impacto no dependerá de cuántos docentes utilicen un chatbot, sino de cómo incorporen esta tecnología en el aprendizaje. Este fue uno de los temas abordados durante la segunda jornada de CADE Educación 2026, donde especialistas plantearon la necesidad de cambiar la forma de enseñar.
En el Perú, 9 de cada 10 docentes ya utiliza inteligencia artificial, pero solo el 8% la ha integrado como parte central de su metodología en las aulas. Este dato, expuesto en la segunda jornada de CADE Educación 2026, evidencia que el problema no es el acceso a la tecnología, sino saber cuándo y para qué aplicarla estratégicamente, sobre todo en un país donde casi 9 de cada 10 escolares terminan la secundaria sin el nivel mínimo de lectura (89%) y matemática (87%).
Ante esta brecha, el evento abordó la urgencia de cambiar la forma de enseñar durante la sesión ”Docentes potenciados con la IA: la ruta hacia mejores aprendizajes”, a cargo de Ana María Raad, fundadora y CEO de REimagina, y Diego Castrillón, business development y partnership director de uDocz. Ambos líderes concluyeron que la sola presencia de herramientas digitales no resolverá la crisis educativa si no se capacita a los profesores para pasar de la simple adopción técnica a un rediseño pedagógico con propósito.
La llegada de la IA pone en cuestión algunas prácticas tradicionales. Según Ana María Raad, la memorización, las clases basadas principalmente en la exposición del profesor, los aprendizajes homogéneos y los currículos desconectados pierden efectividad frente a las nuevas necesidades educativas.
La alternativa no consiste en reemplazar al docente por tecnología. La IA puede ayudar a adaptar contenidos y acompañar a estudiantes con diferentes ritmos de aprendizaje, pero el profesor sigue siendo necesario para interpretar esas necesidades y orientar el proceso.
Una de las posibilidades está en personalizar la enseñanza. La IA puede adaptar lecturas según el ritmo y vocabulario de cada estudiante, facilitar retroalimentación continua y aportar información para acompañar la resolución de problemas matemáticos y científicos.
Para que esto funcione, Raad plantea cinco cambios:
El otro lado del avance tecnológico es la dependencia. Así lo advirtieron Alfredo Pérsico, fundador de FutureLab y CEO de Agents4Future, y Fernando Valenzuela, fundador y CEO de EdLatam Alliance, durante la sesión "Personalización del aprendizaje con IA: la ruta hacia el potencial de cada estudiante". Pérsico señala que acostumbrarse a pedir respuestas inmediatas puede debilitar las capacidades de docentes y estudiantes.
Por ello, el desafío para la educación no es enseñar a obtener respuestas más rápido, sino aprender a usarla sin perder la capacidad de preguntar, investigar, cuestionar y razonar. Como plantea Valenzuela, convertirla en herramienta única podría hipotecar el desarrollo de las próximas generaciones.
En ese escenario, el desafío para las escuelas y docentes no será competir con la inteligencia artificial, sino aprender a integrarla sin dejar de lado aquello que la tecnología no puede reemplazar: la capacidad de pensar, cuestionar, crear y comprender al estudiante. La IA puede acelerar el aprendizaje, pero el rumbo seguirá dependiendo de cómo se enseñe a utilizarla.



