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La falta de oportunidades laborales puede marcar el futuro de miles de jóvenes en el Perú. Foto: IA

Nininis en Perú: más de 1 millón de jóvenes sin estudio ni empleo

Evelyn Camarena -

Más de un millón de nininis en Perú enfrentan una combinación de barreras educativas y laborales que limita su desarrollo. La inactividad juvenil, el peso de la informalidad y la falta de experiencia explican por qué miles de jóvenes no estudian ni trabajan o siguen fuera del mercado laboral formal.

Nininis en Perú: barreras para ingresar al empleo

El Instituto Peruano de Economía (IPE) encendió las alarmas al revelar que más de 1,1 millones de jóvenes no estudian, no trabajan ni buscan empleo. Son los denominados nininis.

A diferencia de otros países de la región, en el Perú la inactividad supera el 80%. A esto se suma la barrera invisible de la experiencia previa. Los recién graduados se enfrentan al requisito de tener experiencia para conseguir su primer empleo, lo que los lleva a la informalidad o a una búsqueda interminable.

La informalidad agrava la situación de los nininis en Perú

Conseguir empleo no es sinónimo de estabilidad. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 84% de los jóvenes trabajadores entre 14 y 24 años sobrevive en la informalidad. Este desaliento frente al mercado tradicional los arrastra a alternativas independientes, redes sociales o, en el peor de los casos y sobre todo fuera de Lima, a mayores riesgos de vulnerabilidad.

Además, nuestra productividad laboral sigue rezagada frente a vecinos como Chile, marcando un freno para el desarrollo nacional.

El 84% de jóvenes trabajadores tiene empleos informales, reflejando dificultades del mercado laboral. Foto: IA

La brecha de género limita las oportunidades de las jóvenes

El problema no golpea a todos por igual. Las mujeres jóvenes sufren un impacto doble en comparación con los hombres dentro de esta categoría de inactividad. ¿La razón principal? La pesada carga de tareas domésticas y de cuidado no remuneradas dentro del hogar, como atender a niños o adultos mayores. Organismos como el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan) proyectan que esta tendencia podría agravarse hacia 2030 si no se toman medidas urgentes para facilitar el acceso de los jóvenes a la educación y al empleo formal.

La falta de oportunidades no es el único desafío que enfrenta la juventud. Incluso quienes logran ingresar al mercado laboral pueden encontrarse con nuevas presiones para producir, competir y mantenerse activos constantemente. Esta exigencia de rendir cada vez más también forma parte de una sociedad que puede llevar al cansancio y al agotamiento como parte de la vida cotidiana.

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