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Investigaciones advierten sobre una falsa ilusión de aprendizaje, mientras universidades regulan asistentes virtuales. Foto: IA

¿La IA en la universidad mejora el aprendizaje o lo está debilitando?

Evelyn Camarena -

Estudiar con IA se ha convertido en una práctica habitual en colegios y universidades, pero también abre preguntas sobre cuánto aprendizaje real conserva el estudiante. Aunque la inteligencia artificial acelera tareas y consultas, depender demasiado de estos asistentes virtuales puede debilitar la memoria, el análisis crítico y la autonomía para resolver problemas sin apoyo tecnológico. Un informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), advirtió sobre una “ilusión de aprendizaje” entre los estudiantes que recurren a la IA ante la menor dificultad.

El uso de IA abre un debate en las aulas

Los rectores de las instituciones más importantes consideran que la adopción de la inteligencia artificial es una necesidad fundamental para que las universidades sigan vigentes en el futuro profesional.

Sian Leah Beilock, presidenta de Dartmouth, ha sostenido que preparar a los graduados para utilizar la IA es una necesidad para las instituciones de educación superior. En tanto, Alan Garber, presidente de Harvard, señaló que la investigación apoyada por esta tecnología podría acelerar el ritmo de generación de conocimiento.

Desde la integración de estas herramientas en los planes de estudio hasta la promoción de un uso ético, las universidades defienden la idea de que la tecnología acelera la investigación y la generación de conocimiento. Wendy Hensel, presidenta de la Universidad de Hawái, afirmó que las instituciones deben abordar la IA con una mirada reflexiva y ética. No obstante, este punto de vista genera dudas y desacuerdos entre muchos profesores y alumnos.

Pero el debate no se limita a decidir si las universidades deben adoptar estas herramientas, sino también a determinar qué ocurre con el aprendizaje cuando los estudiantes las utilizan de forma habitual.

El impacto en la memoria y el aprendizaje

Diversas investigaciones científicas señalan que el uso de los asistentes virtuales puede generar una falsa ilusión de aprendizaje y perjudicar la retención de conocimientos. Un estudio realizado con 26.000 estudiantes de secundaria en China reveló que la adopción de la IA elevó en 18 % las calificaciones de las tareas, pero redujo en 20 % los resultados de exámenes realizados bajo condiciones que impedían utilizar estas herramientas.

El informe del MIT también recoge un estudio de 2025 sobre el uso de chatbots como asistentes de escritura. Sus resultados mostraron que las personas que utilizaron estas herramientas tenían dificultades para recordar lo que habían escrito pocos minutos después. Nataliya Kos’myna, investigadora del MIT que participó en el estudio, explicó que durante el proceso no se activaban adecuadamente las redes de memoria vinculadas con el recuerdo.

Estudiar con IA crea una dependencia que afecta la capacidad de reflexión, ya que muchos alumnos recurren a la tecnología ante la mínima dificultad académica. Otras investigaciones citadas por el comité del MIT han relacionado una mayor dependencia de la IA con menores niveles de implicación cognitiva.

Nuevas normativas y estrategias en las aulas

Ante este escenario de incertidumbre, las universidades implementan respuestas muy variadas que van desde la prohibición estricta en ciertas materias hasta modelos mixtos de enseñanza. La Universidad de Chicago ha prohibido el uso de IA en determinados cursos obligatorios de ciencias sociales, mientras que la Facultad de Derecho de la Universidad de California, Berkeley, adoptó una política que restringe su uso para conceptualizar, estructurar, redactar, revisar y editar trabajos presentados para obtener créditos académicos.

En contraste, Ohio State está integrando la inteligencia artificial en todas sus carreras para que los estudiantes aprendan cómo utilizarla en sus respectivas áreas y cuándo no hacerlo. Su rector, Ravi V. Bellamkonda, señaló que la respuesta depende del campo de estudio y de la etapa de aprendizaje del estudiante.

Otro modelo es el de la Universidad de Sídney, en Australia, que aplica un “enfoque de doble vía”, algunas evaluaciones se realizan de manera presencial y bajo condiciones que restringen el uso de IA, mientras que en otras se exige utilizarla para familiarizar a los alumnos con esta tecnología.

El gran desafío actual es lograr que los estudiantes dominen la tecnología sin perder su propia capacidad analítica.

Universidades buscan regular la IA en las aulas sin debilitar el pensamiento crítico. Foto: Envato

La clave en estudiar con IA no está en alejar la tecnología de las aulas, sino en aprender a utilizarla sin dejar de lado el análisis y la reflexión propia. La IA puede ser un apoyo para estudiar e investigar, siempre que el estudiante compruebe la información y forme sus propias conclusiones. Esto es especialmente importante porque estas herramientas no siempre cuestionan lo que se les plantea y, en algunos casos, pueden responder de manera complaciente ante las ideas del usuario, incluso cuando estas contienen errores.

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