


Los resultados del Informe PISA 2025 alertan sobre un retroceso en las habilidades de estudiantes en países desarrollados, con caídas de hasta 45 puntos.
Los resultados de PISA 2025 han encendido las alertas en los países desarrollados. El más reciente informe educativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte un retroceso sostenido en lectura, matemáticas y ciencias entre estudiantes de 15 años, con pérdidas de aprendizaje equivalentes a casi un año escolar en varios sistemas.
Los estudiantes evaluados forman la primera generación que creció con teléfonos inteligentes y tabletas desde la infancia. Aunque están permanentemente conectados, el formato digital privilegia lecturas fragmentadas, mensajes breves y cambios continuos de atención.
El hábito de leer libros completos en papel y novelas de ficción se ha desplomado. Esto impacta de forma directa en la capacidad de procesar textos extensos, reflexionar o extraer conclusiones complejas. Durante la prueba se constató un aumento de los lectores apresurados, aquellos que responden con rapidez pero de manera errónea, mientras que la perseverancia decae a medida que las tareas exigen concentración prolongada.
El diagnóstico también refleja un cambio de actitud frente al aprendizaje. Menos jóvenes manifiestan curiosidad por descubrir temas nuevos o disposición para realizar un esfuerzo adicional cuando los ejercicios se vuelven difíciles.
A este factor individual se suma la realidad dentro de los centros educativos:
A todo ello se añade un distanciamiento en el hogar. Se reduce el porcentaje de familias que conversan semanalmente con sus hijos sobre sus materias o dificultades escolares.
Revertir esta tendencia demandará tanto políticas públicas con mayores recursos para los centros educativos como un replanteamiento colectivo dentro de casa, donde recuperar la conversación cotidiana, el valor del esfuerzo y un uso más responsable de las pantallas resultará indispensable.
Recuperar el aprendizaje requerirá fortalecer tanto el trabajo en las aulas como el acompañamiento familiar. En Perú, esta preocupación también se refleja en los resultados de PISA 2025, que muestran retrocesos en Matemática, Lectura y Ciencias y evidencian las dificultades que aún persisten para consolidar aprendizajes fundamentales.



