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El uso inteligente de la IA puede potenciar el aprendizaje, como lo demuestra un estudio en Middlebury College. La clave es evitar la dependencia y usar la inteligencia artificial como herramienta de apoyo. Foto: Envato

La IA mejora las tareas, pero afecta el aprendizaje de los estudiantes

Evelyn Camarena -

La inteligencia artificial ya forma parte de los hábitos de estudio de millones de jóvenes: permite resolver tareas en menos tiempo, consultar dudas al instante y organizar contenidos. Sin embargo, cuando se usa como atajo y no como apoyo pedagógico, la IA puede debilitar la comprensión profunda, la memoria a largo plazo y el aprendizaje autónomo.

El impacto de la IA en el aprendizaje de los estudiantes

Una investigación liderada por David Stromberg de la Universidad de Estocolmo junto a Victor Lei y Wu Yanhui de la Universidad de Hong Kong siguió de cerca a 27.000 estudiantes de entre 12 y 18 años. Durante el seguimiento, cerca del 80% de los jóvenes recurrió a modelos chinos de IA como Doubao y DeepSeek, mientras el resto integró un grupo de control.

Los datos recogidos revelaron un patrón llamativo: quienes usaron inteligencia artificial incrementaron sus calificaciones en las tareas cerca de un 18% en todas las materias. Además, según destacó The Economist, el tiempo promedio invertido por asignación cayó drásticamente de 64 a solo 45 minutos. Sin embargo, el espejismo se desvaneció en los exámenes individuales sin acceso a tecnología. Estos mismos alumnos obtuvieron calificaciones un 20% inferiores a las de quienes estudiaron sin asistencia digital.

Un fenómeno global que desafía a la educación

Esta tendencia trasciende fronteras. Diversas encuestas señalan que entre el 80% y el 90% de los universitarios en Estados Unidos ya recurre a estas plataformas. La adopción es todavía más masiva en Europa, alcanzando un 94% en Reino Unido y un 93% en Alemania.

El problema de fondo radica en que se está rompiendo el vínculo histórico entre hacer una buena tarea y retener conocimientos para el futuro. Al saltarse el esfuerzo cognitivo que implica resolver un problema paso a paso, la memoria a largo plazo simplemente no consolida los conceptos esenciales.

El secreto está en cómo se aprovecha la herramienta

La inteligencia artificial no tiene por qué ser una enemiga del aprendizaje. De hecho, otro estudio desarrollado con estudiantes del Middlebury College en Vermont demostró que quienes utilizaron chatbots para comprender conceptos desconocidos lograron mejores notas en las pruebas —incluso una semana después— frente a quienes no los usaron.

Como bien subrayó The Economist, la clave reside en la productividad inteligente: el verdadero reto consiste en evitar la tentación de copiar respuestas directas antes de razonar por cuenta propia. Emplear la IA como tutora para profundizar y debatir potencia el entendimiento; usarla como atajo solo garantiza una buena nota temporal a costa de olvidar lo aprendido.

Los estudiantes que usaron IA mejoraron cerca de 18% sus calificaciones en las tareas, pero obtuvieron 20% menos en exámenes sin acceso a estas herramientas Foto: Envato

La clave, entonces, no está en rechazar la IA, sino en aprender a usarla sin convertirla en un atajo. Y ese desafío se vuelve aún más importante cuando persisten brechas básicas de aprendizaje: en Perú, las dificultades en comprensión lectora y matemática pueden acompañar a los estudiantes incluso hasta la universidad.

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