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La falta de un entorno educativo adecuado y la inestabilidad en la carrera docente agravan el problema, limitando la preparación preuniversitaria de los jóvenes y su futuro académico. Foto: Envato

Comprensión lectora y matemática: brechas en escolares peruanos

Evelyn Camarena -

La brecha en comprensión lectora y matemática sigue marcando el rendimiento de miles de escolares en Perú. Durante la primaria, muchos estudiantes no desarrollan competencias básicas de lectura, razonamiento lógico y resolución de problemas, lo que afecta su aprendizaje escolar y reduce sus posibilidades de avanzar con éxito hacia la secundaria y la universidad.

Comprensión lectora y matemática: el estancamiento del aprendizaje en primaria

El verdadero problema de la educación peruana se consolida en la primaria. Los datos actualizados del sistema de monitoreo IPAE Mide revelan que solo el 33% de los estudiantes de cuarto grado alcanza un nivel satisfactorio en comprensión lectora, mientras que en matemáticas la cifra apenas llega al 30%. Esto significa que, en la práctica, siete de cada diez escolares terminan esta etapa clave con serias deficiencias en comprensión lectora y matemática, sin las competencias mínimas para seguir aprendiendo. El problema ya no es si los niños asisten a clase, sino el alarmante estancamiento de sus aprendizajes dentro del aula.

Esta deficiencia temprana genera un efecto a largo plazo. Al carecer de una base sólida en análisis lógico y comprensión de lectura, estos estudiantes arrastrarán un rezago cognitivo que dificultará su adaptación a las exigencias, lecturas complejas y metodologías de investigación en la universidad.

Las brechas en comprensión lectora y matemática desde primaria dejan a miles de estudiantes sin bases sólidas para enfrentar la universidad. Foto: Envato

Por qué la carrera docente y la infraestructura afectan el aprendizaje

Detrás de estos resultados hay un ecosistema que sabotea tanto a alumnos como a maestros. Culpar únicamente a los docentes es ignorar la inestabilidad de su carrera docente: el porcentaje de profesores nombrados por concurso público ha sufrido caídas drásticas, pasando del 74% en 2022 al 53% en 2024, lo que impide planificar a largo plazo. A esto se suma una alarmante brecha de infraestructura, donde apenas el 29% de los colegios públicos cuenta con servicios básicos completos (agua, desagüe y luz).

Enseñar y aprender en estas condiciones es una tarea cuesta arriba, lo que termina por mermar la preparación preuniversitaria de los jóvenes, quienes ingresan a la educación superior en clara desventaja frente a aquellos que contaron con mejores entornos educativos.

Cómo estas brechas afectan el ingreso a la universidad

La paradoja del sistema es económica. La ejecución del presupuesto destinado a la educación subió del 63% en 2012 a un histórico 86% en 2024. Sin embargo, este incremento financiero no se traduce en mejores aprendizajes.

El debate de fondo, que será clave en el próximo foro CADE Educación, apunta a que gastar más no es suficiente si los recursos no se priorizan en lo que verdaderamente importa: la capacitación docente, la estabilidad laboral y la mejora real de las aulas. Mientras el presupuesto no se traduzca en una reforma de calidad en el aula, seguiremos enviando a las universidades a jóvenes con deudas de aprendizaje tan profundas que muchos de ellos terminarán desertando de sus carreras profesionales.

Aunque el presupuesto educativo aumentó del 63% en 2012 al 86% en 2024, la inversión aún no se traduce en mejores aprendizajes. Foto: Envato

Además de la comprensión lectora y matemática, a ello se suma otro desafío cada vez más visible: el impacto emocional de estas exigencias. Las dificultades académicas, la presión por el rendimiento y la incertidumbre sobre el futuro han puesto sobre la mesa la necesidad de hablar más sobre la ansiedad en los entornos educativos y la importancia de incorporar estrategias que favorezcan el bienestar de escolares, universitarios y docentes.

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