


Un estudio con 200 universitarios en Lima muestra cómo usan la IA para aprender y qué errores evitar al usar ChatGPT con pensamiento crítico.
Usar la IA puede convertirse en una aliada para los estudiantes universitarios, siempre que no sustituya su pensamiento crítico. Una investigación realizada por docentes universitarios peruanos concluyó que quienes analizan, comparan y cuestionan la información tienden a construir conocimientos más sólidos al usar la IA, como ChatGPT.
Para analizar esta relación, el equipo investigador trabajó con 200 estudiantes de pregrado de una universidad privada de Lima. Todos eran usuarios activos de herramientas de inteligencia artificial generativa y de plataformas digitales de aprendizaje. La información se recogió mediante una encuesta aplicada en un único momento y con participación voluntaria.
El estudio, publicado en junio de 2026 en la Revista InveCom, examinó cómo los estudiantes utilizaban la IA mientras aprendían. Herramientas como ChatGPT podían ayudarles a buscar información, aclarar conceptos o desarrollar actividades, pero el resultado dependía de la manera en que cada participante revisaba y aprovechaba las respuestas obtenidas.
Los resultados mostraron que quienes tenían mayor capacidad para evaluar una respuesta de la IA, compararla con otras fuentes y considerar distintos puntos de vista también alcanzaban mejores niveles de construcción de conocimiento. El hallazgo no significa que la tecnología produzca buenos resultados por sí sola, sino que su aporte depende del criterio con que se utilice.
La investigación reúne estudios que identifican beneficios de ChatGPT y otras herramientas de inteligencia artificial en la educación superior. Estas plataformas pueden servir para explorar temas, profundizar contenidos, resolver problemas y adaptar algunas actividades a las necesidades de cada estudiante.
También se han registrado experiencias positivas cuando la IA se incorpora a ejercicios prácticos, simulaciones y actividades basadas en problemas. En esos casos, la tecnología favorece el análisis y la participación, sobre todo cuando los docentes orientan el proceso y los estudiantes deben explicar sus decisiones.
El riesgo aparece cuando el alumno acepta la primera respuesta sin comprobarla. Esa práctica puede reducir el esfuerzo de investigar, afectar la creatividad y crear una dependencia que debilite la capacidad de resolver problemas. Además, las respuestas automáticas pueden contener errores, información incompleta o puntos de vista sesgados.
Por eso, aprender con IA exige más que saber utilizar una aplicación. Los estudiantes necesitan formular preguntas, reconocer dudas, escuchar opiniones diferentes y decidir qué información resulta confiable. El diálogo con docentes y compañeros sigue siendo necesario para transformar una respuesta automática en un aprendizaje útil.
En los porcentajes reportados por el estudio, 50% de los casos se ubicó en un grupo asociado con resultados favorables y otro 36% en una categoría también positiva. Juntos representan el 80% de los casos analizados. El 14% restante necesita apoyo adicional para fortalecer sus habilidades de análisis, evaluación y contraste.
En términos sencillos, la mayoría de los estudiantes mostró condiciones favorables para relacionar el pensamiento crítico con la construcción de conocimiento. Además, quienes presentaron mejores habilidades para analizar información se concentraron en los niveles más altos de aprendizaje, mientras que los resultados más bajos aparecieron entre quienes tenían mayores dificultades para evaluar y cuestionar.
Una estrategia útil para las universidades consiste en pedir a los estudiantes que comparen una respuesta de ChatGPT con libros o artículos, detecten errores, mejoren una explicación y argumenten por qué aceptan o rechazan una conclusión. Así, la herramienta deja de ser un atajo y se convierte en un punto de partida para investigar.
El estudio “Pensamiento crítico y conocimiento en la era de la IA” de Jorge Isaac Tarazona Pajuelo, Luz Marina Lara Tapia, William Marcelo Paliza Franco, Nadia Raquel Jiménez Velásquez, Manolo Guillermo Calderón Casas y Jessica Ross Audureau deja una enseñanza central: la inteligencia artificial puede ampliar las oportunidades de aprendizaje, pero el criterio humano sigue siendo el elemento que marca la diferencia.
La relación entre inteligencia artificial y educación sigue dando mucho de qué hablar. Conoce más en el impacto de la IA en el sector educación: riesgos, oportunidades y futuro del aprendizaje.



