


La educación superior suma cada vez más estudiantes, pero no todos consiguen llegar al título. Un informe de la UNESCO revela las barreras que dificultan las trayectorias universitarias en el mundo.
La educación superior vive una paradoja en la que el acceso a universidades crece en todo el mundo, pero completar una carrera sigue siendo un desafío para millones de estudiantes. La UNESCO advierte que factores económicos, sociales y tecnológicos están modificando las trayectorias académicas y obligando a las instituciones a replantear cómo preparan a sus alumnos para el futuro.
El Informe mundial sobre tendencias de la educación superior 2026, elaborado por el Instituto Internacional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (UNESCO IESALC), analiza información de 146 países y revisa los principales desafíos del sector en el marco del ODS 4, relacionado con una educación de calidad e inclusiva.
En la última década, la cantidad de estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado aumentó en un tercio. Para 2023, 213 millones de personas estaban matriculadas en estos niveles.
La tasa mundial de matriculación pasó de 27% en 2013 a 35% en 2023. Sin embargo, el avance hacia la graduación fue más lento: la tasa pasó de 22% a 27% durante el mismo periodo.
La diferencia revela uno de los principales problemas señalados por el informe: abrir las puertas de la educación superior no garantiza que los estudiantes logren atravesar todo el camino hasta obtener un título.
Las dificultades no son iguales para todos. La UNESCO identifica, entre otros factores, las condiciones económicas y la vulnerabilidad social, que pueden interrumpir las trayectorias académicas. El financiamiento también es clave. En 2022, el gasto público destinado a educación terciaria representó en promedio 0,8% del PIB mundial. La cifra fue menor al 0,3% en países de ingresos bajos y superior al 1,5% en los de ingresos altos.
El informe advierte además que una parte cada vez mayor del costo de estudiar puede recaer en las familias debido al aumento de aranceles y a una mayor participación de proveedores privados.
Las mujeres tienen una presencia importante en la educación superior. Su tasa bruta de graduación alcanza el 30%, frente al 24% de los hombres, y representan el 49% de los estudiantes internacionales.
Sin embargo, el acceso no se traduce en igualdad en los puestos de poder. Aunque las mujeres constituyen el 44% del personal docente mundial, ocupan solo una cuarta parte de los cargos de alta dirección.
El crecimiento de la educación en línea muestra cómo está cambiando la forma de aprender. Los usuarios de plataformas digitales pasaron de 429 millones en 2019 a 783 millones en 2024.
Pero la tecnología también puede profundizar desigualdades: cerca de un tercio de la población mundial continúa sin conexión a internet. La cobertura alcanza 93% en países de ingresos altos, pero apenas 27% en los de ingresos bajos.
A esto se suman nuevos desafíos para los docentes, como contratos precarios, burnout y la necesidad de actualizar sus conocimientos ante el avance de la inteligencia artificial.
La respuesta planteada por el organismo parte de una idea central: no basta con aumentar la matrícula. También es necesario:
El panorama que presenta la UNESCO deja una pregunta abierta para las universidades: ¿cómo garantizar que el crecimiento del acceso se traduzca también en oportunidades reales para culminar una carrera? En un escenario marcado por la inteligencia artificial, la digitalización y los cambios del mercado laboral, el reto será formar profesionales preparados sin dejar de lado la inclusión y las condiciones que permiten a los estudiantes llegar hasta el final de su trayectoria académica.