


Expertos destacan que farmear aura es una dinámica creativa que facilita la construcción de identidad en la Generación Z, promoviendo habilidades sociales en un contexto pacífico y colaborativo.
El fenómeno de farmear aura se ha convertido en una de las expresiones más comentadas entre adolescentes y adultos. Lejos de ser solo una moda viral, refleja cómo la Generación Z construye carisma, reconocimiento e identidad social tanto en entornos digitales como presenciales.
El término mezcla el concepto anglosajón “farmear” (utilizado en videojuegos para referirse a la acumulación progresiva de experiencia o recursos) con el vocablo “aura”, que define la seguridad, el magnetismo, la actitud y el carisma que proyecta una persona. En la práctica, 'farmear aura' es el acto de acumular prestigio simbólico a través de gestos, poses o respuestas ingeniosas que llaman la atención de forma sutil y auténtica.
Desde la perspectiva de los especialistas en salud mental y sociología de Argentina, este fenómeno es una reformulación contemporánea de la interacción social. El Dr. Harry Campos Cervera (Argentina), psiquiatra y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), explica que "es un lenguaje que viene de TikTok (...) y significa particularmente destacarse, llamar la atención, pero brillar", definiéndolo como una forma sutil de ganar presencia sin caer en la sobreexposición.
En la misma línea, el Lic. Martín Wainstein (Argentina), psicólogo, profesor consulto de psicología social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director de la Especialización en Psicología Clínica Sistémica de la UBA, señala que el aura no es un atributo individual estático, sino una construcción relacional: "Farmear aura es una forma nueva de nombrar algo bastante antiguo, que yo lo definiría como la producción social de prestigio".
Si bien el concepto nació en plataformas como TikTok, Instagram y X —donde la reputación se mide simbólicamente mediante calificaciones como "+1000 de aura" o "perdió aura"—, la práctica ha trascendido al plano presencial. En plazas y parques de diversos países como Argentina, Brasil, Perú, Bolivia y Paraguay, se organizan encuentros donde los jóvenes compiten cara a cara proyectando presencia, compostura y actitud mediante gestos virales (como el six-seven, las poses sigma o el aura walk).
Para el ámbito educativo y familiar, resulta fundamental destacar la naturaleza pacífica de estas dinámicas. A diferencia de antiguos desafíos virales que ponían en riesgo la integridad de los adolescentes, las batallas de aura constituyen una competencia de creatividad y habilidades sociales sin violencia ni peligros físicos.
Frente a la inquietud habitual de los adultos sobre el impacto de las tendencias de internet en la salud mental de los jóvenes, la evaluación profesional es altamente tranquilizadora. Hasta el momento, esta práctica no presenta riesgos graves para la salud ni el bienestar de los jóvenes.
El especialista argentino Campos Cervera reafirma que "lo más importante en farmear es el carisma (...) y hasta esto aparentemente no entraña ningún peligro". Asimismo, el profesor argentino Wainstein coincide en que se trata de una competencia sana por el reconocimiento, un elemento constitutivo de la identidad adolescente en una era donde los lazos sociales buscan nuevas formas de afianzarse. En conclusión, para docentes y familias, 'farmear aura' representa un código generacional inofensivo que vale la pena conocer para acompañar con empatía el desarrollo de los jóvenes.
En ese sentido, 'farmear aura' puede entenderse como una expresión propia de una generación que encuentra nuevas maneras de relacionarse, destacar y obtener reconocimiento. Pero detrás de estas dinámicas también aparece una pregunta más amplia: ¿qué ocurre cuando la necesidad de destacar y demostrar quiénes somos se convierte en una exigencia constante?
Esta inquietud permite acercarnos a las ideas de Byung-Chul Han, quien analiza cómo la sociedad actual ha convertido el rendimiento y la superación personal en exigencias permanentes. Desde esta perspectiva, su obra ayuda a comprender por qué, en medio de una cultura que invita constantemente a mostrarnos y demostrar nuestro valor, también puede surgir el cansancio.



