


Con el inicio del año escolar a la vuelta de la esquina, es fundamental que los padres reflexionen sobre el bienestar emocional y físico de sus hijos. La preparación para el nuevo ciclo escolar no solo implica la compra de útiles y uniformes, sino también una evaluación del rendimiento académico del año anterior. Según Sandro Farina, psicoterapeuta especializado en psicopatología, es crucial entender que las bajas calificaciones pueden estar relacionadas con factores emocionales que requieren atención. “La emoción impacta directamente en el aprendizaje”, afirma Farina, subrayando la importancia de observar el estado emocional de los niños y adolescentes.
El Ministerio de Educación del Perú ha reportado brechas en aprendizajes clave, lo que resalta la necesidad de un enfoque más holístico en la educación. Este artículo propone seis estrategias que pueden ayudar a los padres a iniciar el año escolar de manera más saludable y consciente.
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Antes de establecer metas académicas, es esencial preguntar a los hijos cómo se sienten respecto al regreso a clases. La resistencia puede ser un indicativo de miedos o conflictos no resueltos que necesitan ser abordados.
Regular los horarios de sueño y el uso de pantallas semanas antes del inicio del año escolar puede ayudar a reducir la ansiedad. Una rutina clara proporciona seguridad emocional y mejora la concentración.
Es importante evitar frases que presionen a los estudiantes, como “este año sí me tienes que cumplir”. En su lugar, se debe reforzar el esfuerzo y la constancia, ya que una autoestima sólida favorece un aprendizaje sostenible.
Estar atento a síntomas como dolores de estómago, llanto antes de ir al colegio o irritabilidad puede ser clave para identificar problemas emocionales. Abordar estas señales a tiempo puede prevenir un deterioro mayor en el rendimiento académico.
La disciplina no debe implicar gritos ni humillaciones. Establecer reglas claras sobre estudio, descanso y uso de tecnología, manteniendo firmeza con respeto, es fundamental para un ambiente de aprendizaje saludable.
Conectar lo que se aprende en la escuela con la vida diaria de los estudiantes puede aumentar la motivación. Preguntarles cómo pueden aplicar lo aprendido en situaciones cotidianas ayuda a dar propósito a su educación.
El inicio del año escolar es una oportunidad para revisar el estilo de crianza. La exigencia sin acompañamiento emocional puede generar miedo al error, lo que obstaculiza el aprendizaje. Al adoptar un enfoque integral, los padres pueden contribuir a un ambiente donde el aprendizaje fluya desde la confianza y no desde el temor.



