


La vivienda sostenible empieza a ganar espacio en el mercado inmobiliario peruano como una alternativa que busca hacer más eficiente el uso de recursos. La diferencia no está únicamente en los materiales utilizados, sino en decisiones tomadas desde el diseño del proyecto que pueden tener un efecto directo en los costos de operación.
El ahorro se concentra principalmente en dos servicios: agua y electricidad. Para conseguirlo, los proyectos pueden incorporar desde el diseño:
De acuerdo con Alexander Rodriguez, gerente de proyectos y desarrollos de Urbana Perú, reemplazar iluminación convencional por tecnología LED puede generar hasta 70% de ahorro en el consumo energético.
Las certificaciones permiten identificar proyectos que cumplen determinados criterios de eficiencia. Entre las principales que existen en el mercado están:
Más allá del nombre comercial o de una certificación, el comprador debería fijarse en qué medidas concretas incorpora el proyecto.
Por ejemplo:
La sostenibilidad, por tanto, no debería analizarse únicamente desde el precio de venta. El consumo de agua, electricidad y mantenimiento también forma parte del costo de tener una vivienda.
La incorporación de criterios de eficiencia ya forma parte de distintos proyectos inmobiliarios en el país, especialmente en Lima. Una estimación del sector señala que alrededor del 50% de los edificios que actualmente se construyen cumple criterios asociados al Bono Mivivienda Sostenible, EDGE o LEED. Sin embargo, no existe una medición consolidada del mercado que permita considerar esta cifra como un dato oficial. La sostenibilidad también involucra a la cadena de construcción. La eficiencia puede comenzar desde la fabricación de materiales como concreto, acero y acabados, antes incluso de que el inmueble sea construido.
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