La expansión de la infraestructura digital no solo generaría inversiones tecnológicas, sino también mejoras en energía, fibra óptica y servicios especializados. Para Betsy Figueroa, especialista en inversiones, las regiones del sur peruano tienen condiciones favorables para atraer estos proyectos.

Futuro de la conectividad y la IA son los data centers. Fuente: Composición IA
10 Jun 2026 | 11:44 h
Redacción Perú Conectado
La creciente demanda global de infraestructura para inteligencia artificial abre una oportunidad inédita para América Latina y, particularmente, para el Perú. Sin embargo, aprovecharla dependerá de la capacidad del país para implementar políticas públicas que generen confianza entre los inversionistas y aceleren el desarrollo de centros de datos, según señala Betsy Figueroa, especialista en inversiones, energía e infraestructura.
La experta advierte que la competencia regional por atraer inversiones tecnológicas ya está en marcha. De acuerdo con estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el mercado latinoamericano de data centers pasará de entre US$5.000 y US$6.000 millones en 2023 a cerca de US$10.000 millones en 2029, impulsado por el auge de la inteligencia artificial y los servicios digitales.
Ante este escenario, Figueroa considera que el próximo gobierno deberá adoptar medidas concretas para posicionar al Perú como un destino atractivo para estas inversiones. 'Los países que atraen esta inversión no lo hacen por geografía sino por claridad regulatoria, energía limpia y talento técnico disponible. Perú tiene los dos primeros activos en potencia, pero le falta convertirlos en política', afirma.
Entre las acciones prioritarias menciona la creación de un marco regulatorio específico para el sector, la simplificación de permisos para construcción y operación de infraestructura tecnológica, el acceso garantizado a energía renovable confiable y la implementación de incentivos tributarios focalizados.
Más allá de Lima, la especialista sostiene que una mayor inversión en centros de datos podría generar beneficios significativos para las regiones. Aunque estos proyectos no demandan una gran cantidad de trabajadores de manera directa, sí impulsan el desarrollo de infraestructura estratégica que beneficia a múltiples actividades económicas.
Figueroa cita como referencia el caso del norte de Virginia, en Estados Unidos, considerado el mayor centro de data centers del mundo. Allí, la industria generó en 2022 más de 59.000 empleos directos e indirectos y aportó cientos de millones de dólares en impuestos locales y estatales.
En el caso peruano, considera que el impacto más importante estaría relacionado con la expansión de redes de fibra óptica, subestaciones eléctricas, servicios especializados y mejoras en el acceso al agua y la energía.
'El mayor impacto llega por la infraestructura que arrastran. Si el marco regulatorio permite instalar infraestructura digital en determinadas regiones, la transición energética y la revolución digital se convierten en la misma política pública', explica.
La especialista identifica especialmente al sur del país como una zona con potencial para albergar proyectos tecnológicos de gran escala gracias a su alta irradiación solar, condiciones climáticas favorables y cercanía a conexiones internacionales de telecomunicaciones. Mientras países como Brasil y Chile avanzan en planes específicos para atraer data centers, Perú aún no ha desarrollado una hoja de ruta similar.
Asimismo, destaca que la evolución de la inteligencia artificial está reduciendo la importancia de la ubicación geográfica tradicional, lo que abre nuevas oportunidades para economías emergentes. 'Los activos físicos están. La conectividad submarina existe. Lo que falta es que alguien en el Estado identifique esto como una prioridad de política industrial', afirma.
Actualmente, países como Brasil, Chile, México y Colombia concentran buena parte de las inversiones regionales en nuevos centros de datos. Esto les permite fortalecer ecosistemas tecnológicos que incluyen talento especializado, proveedores de servicios y mejores condiciones de conectividad.
Para el Perú, señala Figueroa, los próximos años serán decisivos. 'La ventana no es indefinida. Estos años son críticos para posicionarse antes de que las decisiones de localización de los grandes operadores estén tomadas', concluye.
El desarrollo de centros de datos en el Perú será una de las decisiones estratégicas más relevantes para la competitividad regional en los próximos años. Revisa aquí más análisis sobre conectividad e infraestructura digital y sigue nuestra cobertura para conocer qué regiones podrían liderar esta transformación.