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Este programa no solo beneficia a los menores, sino que también ayuda a las internas a prepararse para su reinserción laboral, ofreciendo una oportunidad de redención y crecimiento personal. Foto: Gob.pe

Cuidadoras de niños: capacitan a internas de Chorrillos

27 Ago 2026 | 10:33 h

La formación de cuidadoras de niños en los penales de mujeres Chorrillos busca proteger la primera infancia en un entorno vulnerable. Mediante la capacitación de internas, este programa fortalece el desarrollo infantil temprano de menores de tres años con atención segura, afectiva y especializada.

Primera infancia en las cunas de Chorrillos

La vida cotidiana para una mujer en reclusión exige conciliar sus responsabilidades penitenciarias con la atención permanente de sus hijos. En este escenario, las cunas acondicionadas dentro de los establecimientos se convirtieron en un verdadero refugio de calma y estimulación. Allí, las madres cuidadoras asumieron el acompañamiento diario de pequeños de entre 6 meses y tres años, encargándose de su alimentación balanceada, higiene, actividades lúdicas, comunicación y la formación de hábitos saludables indispensables para su desarrollo infantil temprano.

Este acompañamiento cobra vital relevancia porque, según el artículo 12 del Reglamento del Código de Ejecución Penal, los niños tienen permitido vivir junto a sus madres únicamente hasta cumplir los tres años de edad. Durante este periodo formativo, la labor de 11 madres cuidadoras resultó fundamental para brindarles un ambiente seguro: ocho de ellas se desempeñaron en el penal mujeres Chorrillos atendiendo a 30 menores, mientras que tres asumieron esta sensible tarea en el Anexo mujeres Chorrillos al cuidado de 13 niños.

Selección y capacitación de internas cuidadoras

Asumir la responsabilidad de orientar los primeros años de vida de un infante demandó un filtro riguroso. Las postulantes debieron superar una serie de evaluaciones exhaustivas en el plano psicológico, médico, social y legal, además de recibir la opinión favorable del área de tratamiento penitenciario y rendir una prueba de desenvolvimiento in situ. Como condiciones indispensables para postular, las internas debían pertenecer a un pabellón de mínima seguridad y no registrar condenas por delitos contra la vida, el cuerpo y la salud.

La etapa formativa estuvo a cargo de especialistas del programa Cuna Más, en el marco de una coordinación técnica que se mantiene activa desde 2017. A lo largo del entrenamiento, las participantes adquirieron herramientas prácticas sobre desarrollo cognitivo, motriz y socioemocional y aprendieron a identificar y atender las necesidades específicas de los bebés desde los 6 hasta los 36 meses bajo un enfoque de crianza afectiva y libre de riesgos.

Desarrollo infantil y reinserción social en penales

Más allá de garantizar el bienestar de los menores, esta labor representó un cambio significativo para las propias internas. Según destacó María Enciso Vicente, directora de la Cuna del penal Mujeres Chorrillos, el programa permitió a las cuidadoras redimir su pena mediante el trabajo y percibir un estipendio económico. Asimismo, destacó que la experiencia adquirida tiene proyección a futuro, ya que las internas podrán postular a empleos formales en cunas y guarderías una vez que recuperen su libertad.

Para Roxana Paz, una de las madres cuidadoras participantes, este rol implicó una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, una experiencia gratificante al inculcar valores y buenos hábitos en una etapa decisiva del crecimiento. Actualmente, más de 130 niños menores de tres años viven en establecimientos penitenciarios en todo el país, por lo que esta iniciativa demostró cómo la formación práctica y el cuidado comunitario constituyen un camino real hacia la reinserción social.

La labor de las madres cuidadoras favorece el desarrollo de los menores y fortalece la reinserción social de las internas. Foto: Gob.pe

En ese sentido, el cuidado de los menores dentro de los penales no solo atiende sus necesidades básicas, sino que también brinda a las internas herramientas para su propia reinserción. Acompañar esta etapa también implica cuidar el bienestar emocional de los niños y contar con profesionales preparados para responder a sus necesidades en contextos de vulnerabilidad. Por ello, fortalecer la preparación de psicólogos en atención integral también resulta clave para brindar un acompañamiento adecuado durante los primeros años de vida.