Bienestar infantil
Educación y empleabilidad
Protección contra la violencia
Pueblos indígenas

03 Ago 2026 | 17:48 h
La formación continua de equipos en la atención a la infancia busca ofrecer un acompañamiento profesional empático y técnico, garantizando el bienestar de niños y adolescentes.
La atención a la infancia en contextos vulnerables exige actualización constante, metodología y una profunda empatía. Por eso, profesionales de la salud mental participaron en un espacio de formación para fortalecer su acompañamiento psicológico y adaptar sus herramientas a las necesidades actuales de niños y adolescentes en situación de riesgo.
Durante el Taller de análisis de casos sobre intervención conductual, las y los psicólogos pertenecientes a los Centros de Desarrollo Integral de la Familia (CEDIF) y a la sede central se concentraron en actualizar sus metodologías cotidianas para fortalecer la atención a la infancia y adolescencia.
La meta principal de esta jornada fue revisar de manera profunda cómo abordar los problemas de conducta complejos, utilizando estrategias modernas respaldadas por la ciencia y garantizando que cada paso del tratamiento respete los derechos de los menores.
La capacitación estuvo a cargo de la especialista Giulliana Gallino Vargas-Machuca, quien guio al equipo en la aplicación del análisis funcional del comportamiento.
A través del estudio exhaustivo de casos reales, los asistentes compartieron sus vivencias de campo y coincidieron en un punto fundamental: para lograr una transformación verdadera y duradera, la terapia no puede limitarse al consultorio, sino que requiere integrar de manera activa a la familia y a la comunidad.
Este tipo de dinámicas prácticas permite fortalecer la atención a la infancia y unificar los criterios técnicos entre los especialistas, logrando que las respuestas frente a contextos de vulnerabilidad social sean cada vez más oportunas. Al impulsar la capacitación continua de sus equipos, se fortalece la calidad de las prestaciones sociales, asegurando que los niños y adolescentes reciban un acompañamiento profesional caracterizado por la precisión técnica, el rigor y la empatía humana.
Por ello, la formación continua de los equipos que trabajan con la infancia es clave para construir respuestas más sensibles y efectivas frente a situaciones de vulnerabilidad. En esa misma línea, el fortalecimiento de capacidades también alcanza a otros espacios de protección, como las Defensorías Municipales de la Niña, Niño y Adolescente (DEMUNA), donde se promueven nuevas herramientas y dinámicas para mejorar la atención y orientación a las familias.
Estas acciones reflejan la importancia de contar con profesionales y servicios preparados para actuar de manera oportuna, colocando siempre el bienestar y los derechos de niñas, niños y adolescentes en el centro de la intervención.