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Los terremotos en Venezuela han dejado cientos de fallecidos y miles de familias en refugios temporales con servicios limitados, exponiendo a los niños a altos riesgos sanitarios y emocionales. Foto: Difusión

Niños en Venezuela siguen expuestos a riesgos tras fuertes terremotos

24 Jul 2026 | 12:51 h

Los niños en Venezuela siguen expuestos a riesgos sanitarios, emocionales y de protección tras los fuertes terremotos, mientras miles de familias intentan rearmar sus vidas en refugios temporales y campamentos con servicios todavía limitados.

Una emergencia que sigue cobrando factura

Cuatro semanas después de que dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron la costa centro-norte de Venezuela, las secuelas de la tragedia continúan golpeando a las familias. El desastre deja cifras devastadoras: más de 5.390 personas fallecidas, más de 16.700 heridas y una constante zozobra provocada por más de 1.400 réplicas que no dan tregua.

Las evaluaciones de daños confirman la magnitud del impacto con al menos 856 edificios afectados, de los cuales 190 colapsaron por completo. Esta destrucción alcanzó directamente a cientos de escuelas y centros de salud, interrumpiendo servicios indispensables. En medio de este panorama, unas 23.100 personas permanecen alojadas en campamentos transitorios habilitados en La Guaira, Miranda, Aragua y el Distrito Capital.

A cuatro semanas de los terremotos en Venezuela, miles de familias siguen enfrentando las consecuencias del desastre, que dejó más de 5.390 fallecidos. Foto: Difusión

Los riesgos invisibles sobre la niñez

Más allá del daño material visible a simple vista, los niños en Venezuela enfrentan una crisis silenciosa pero igualmente peligrosa. En este escenario, UNICEF busca dar asistencia vital a cerca de 470.000 personas en total, de las cuales 169.000 son niños y niñas.

El desplazamiento, el hacinamiento en los refugios, la interrupción de la rutina escolar y la zozobra prolongada han incrementado significativamente las probabilidades de que los menores sufran angustia psicológica, explotación, negligencia, episodios de violencia o incluso separación familiar. Como señala el representante de UNICEF en el país, Manuel Rodríguez Pumarol, el miedo y las alteraciones causadas por esta catástrofe pueden dejar huellas profundas en el bienestar y desarrollo de la niñez si no se interviene a tiempo.

Una respuesta humanitaria integral en el terreno

Para mitigar estos peligros, UNICEF trabaja en coordinación con el Gobierno, las Naciones Unidas y diversos socios humanitarios. Hasta el momento, se han movilizado y distribuido más de 82 toneladas métricas de suministros de emergencia —que incluyen equipos para purificación de agua, kits médicos y materiales recreativos— articulando acciones concretas en áreas prioritarias:

  • Agua, saneamiento e higiene: Distribución diaria de 80.000 litros de agua segura a más de 8.900 personas en tres campamentos de La Guaira, además del despacho de insumos esenciales de higiene que benefician a cerca de 29.000 personas.
  • Salud y nutrición: En alianza con el Ministerio de Salud, los equipos móviles brindaron atención primaria y vacunación a más de 21.000 personas, enfocándose en niñas, niños y gestantes. Asimismo, se abasteció con medicamentos a 198 centros sanitarios (con capacidad para atender a unos 49.000 pacientes) y se prestó atención nutricional a más de 5.000 personas mediante la detección de desnutrición aguda, entrega de micronutrientes y asesoría en lactancia.
  • Protección infantil: Creación de espacios amigables en los campamentos de La Guaira, donde más de 4.000 niños, adolescentes y cuidadores han recibido apoyo psicosocial, dinámicas recreativas y manejo de casos especializados.
  • Evaluación y recuperación: Apoyo técnico en las Evaluaciones de Necesidades Post-Desastre (PDNA) en sectores prioritarios (WASH, educación, salud y nutrición) para acelerar el restablecimiento de los servicios públicos esenciales.

El llamado urgente para evitar una crisis prolongada

La fase de recuperación entra en una etapa crítica donde los esfuerzos no se pueden detener. Para mantener la operatividad de estos programas en los próximos meses, la organización calcula que se requieren 65,7 millones de dólares estadounidenses.

Las semanas venideras resultarán clave para determinar el futuro de las zonas afectadas. Garantizar un apoyo financiero e institucional sostenido no solo permitirá cubrir las necesidades básicas del presente, sino evitará que la emergencia de hoy se transforme en una crisis de largo plazo para la infancia venezolana.

¿Cómo apoyar desde el Perú?

UNICEF hace un llamado a la solidaridad de la ciudadanía en el Perú para canalizar ayuda hacia los afectados, entre ellos, los niños en Venezuela, a través de los siguientes canales oficiales:

  • Página web: www.unicef.pe
  • Yape o Plin: 989 598 879 (número exclusivo para transferencias, no recibe llamadas).
  • Equipos de captación en campo: Identificados formalmente con chaleco celeste en centros comerciales, supermercados y aeropuertos del país.

Garantizar un apoyo financiero e institucional sostenido no solo permitirá cubrir las necesidades básicas del presente, sino también evitar que la emergencia se transforme en una crisis de largo plazo para la infancia venezolana.

Desde los primeros días tras el doble terremoto, la protección de niños, niñas y adolescentes se convirtió en una de las principales preocupaciones de la respuesta humanitaria. Un mes después, las consecuencias del desastre continúan exponiendo a miles de menores a distintos riesgos, mientras las comunidades avanzan hacia una etapa de recuperación que todavía requiere asistencia sostenida.