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25 Jun 2026 | 11:29 h
Las autoridades y organizaciones internacionales trabajan en la evaluación de daños y en la coordinación de ayuda humanitaria en las zonas más afectadas por los sismos en Venezuela.
El terremoto en Venezuela ha dejado al país en horas de profunda incertidumbre tras registrarse dos fuertes sismos consecutivos. Las autoridades y organizaciones internacionales ya despliegan esfuerzos urgentes en las zonas más afectadas para evaluar daños, asistir a la población y coordinar ayuda humanitaria.
Los sismos, que alcanzaron magnitudes de 7,5 y 7,2, tuvieron su epicentro en el estado Yaracuy y se sintieron con fuerza en Caracas, Aragua, Carabobo, Falcón, La Guaira y Miranda.
Los reportes provisionales indican daños estructurales en varias ciudades de Venezuela.
También se ha confirmado la suspensión de servicios clave como el Metro de Caracas y el aeropuerto de Maiquetía, lo que complica la movilidad y la atención de la emergencia.
Además, la cifra ya supera las 160 víctimas mortales y deja cientos de heridos, mientras continúan las labores de rescate.
En situaciones de desastre de esta escala, la infancia es siempre uno de los grupos más vulnerables. Organizaciones aliadas destacan la urgencia de proveer apoyo psicosocial inmediato, agua potable para prevenir enfermedades, atención médica y refugios seguros para los miles de niños, niñas y adolescentes que enfrentan trauma psicológico y pérdidas materiales.
Debido a la gran energía liberada por los sismos, se ha decretado el Estado de Emergencia Nacional y se insta a la población a mantenerse en alerta ante la probabilidad de réplicas. Las recomendaciones principales incluyen seguir estrictamente los canales oficiales, preparar mochilas de emergencia y asegurar rutas de evacuación despejadas en hogares y centros de trabajo.
Los sismos en Venezuela también recuerdan una realidad urgente: en toda emergencia, los niños y adolescentes suelen ser los más vulnerables. Por eso, resulta clave que los países trabajen en proteger sus derechos incluso antes de una crisis. En Perú, recientemente diversos representantes políticos asumieron compromisos para reforzar acciones en favor de la infancia, una señal de que cuidar a las nuevas generaciones debe ser siempre una prioridad, dentro y fuera de situaciones extremas.